BODEGAS DE VILLAFÁFILA

 

 

Lugar de Ubicación

Sitas en los cerros de la parte noroeste que flanquean el pueblo y rodeadas de tierras de labor se encuentran las bodegas de mi pueblo. Encarando el camino de Los Majuelos, a poco trecho, dos profundas cicatrices en la tierra por las que discurren los caminos de Santovenia y La Barca, el paisaje nos muestra las bodegas de abajo en el primero y las de arriba en el segundo, en numero considerable. Sus zarceras te dan la bienvenida en los días de canícula o de cierzo invernal. El canto de las alondras, cucuyatas y demás variedad de pajarillos, da al lugar la magia que desde mi infancia no he olvidado.

Zona de las bodegas

Situación de las bodegas altas y bajas

Bodegas de Abajo, camino de Santovenia

Bodegas bajas

Bodegas de Arriba, camino la Barca

Bodegas altas

¿Que avezado cazador o curtido pastor no ha dado cuenta de sus viandas en el rato de asueto, a su abrigo o sombra, con la mirada perdida en el horizonte, de cadril, hasta vaciar la fiambrera y dejar estrujada la bota del vino?. En la noche surgen fantasmagóricas,  cuando te aproximas el silencio y la paz te sosiega. En ocasiones roto por el ulular del mochuelo o la lechuza sin que por ello se quiebre la magia. Cando das la vuelta de llave, el chirriar de los goznes de la vieja y pesada puerta te invita a bajar la inclinación del cañón, todo tu ser despierta los sentidos, el cambio de temperatura y el aroma a bodega te anuncia que en la profundidad, su vientre custodia el don mas preciado de Baco, el morapio. Silencio y oscuridad casi absoluta, las pupilas se dilatan y comienzas a tener idea de la magnitud. De nuevo la curiosidad y la impaciencia se reflejan en los que no están habituados a esta experiencia. ¡El jarro, vamos a probar el de este año! El cáñamo de la canilla gruñe, del ombligo de la cuba brota el chorro, formando un anillo de espuma en la  de Talavera. Los contraluces del candil dan paso a un chasquido de lengua. La esencia de la cepa, torna al paladar.

Arquitectura Popular

Aprovechando terrenos arcillosos, la excavación con las herramientas de la época resultaba menos penosa.

El inicio no tiene una norma definida. Según el criterio del maestro podía iniciarse por el cañón o bien por las distintas zarceras, en función a la mano de obra de la que se dispusiera. Su terminación era dilatada ya que aprovechaban los tiempos muertos de las distintas épocas del año cuando las faenas del campo terminaban o la climatología no permitía trabajar en el.

La razón de ser de la bodega, es su condición favorable para la conservación del vino, debido a la temperatura constante, 14-15 grados, manteniéndose todo el año con leves oscilaciones, resultando secas en invierno y frescas en verano.

Sistema de construcción

En el sistema tradicional de construcción de bodegas, primero se practica un corte vertical en la ladera del cerro a teso, que permitirá a continuación la construcción de la entrada excavando en horizontal. Después se excava avanzando de arriba a abajo, la primera zarcera o agujero de ventilación, avanzando a partir de ahí en horizontal, hasta completar la planta de la bodega, abriendo paulatinamente las restantes zarceras de aireación en número variable en función de la extensión de aquella.

Entrada de la bodega

Cañon

Interiro (planta) de una bodega

Interior de la bodega

Zarcera vista desde el interior de la bodega

Zarcera

Se hacían a pico y pala sacando la tierra en cestas y calderos con ayuda de un rudimentario torno de madera que dio paso más tarde a la doble polea. El secreto de la construcción estriba en la facilidad de trabajar la arcilla al principio, contrastando con la dureza que adquiere el contacto con el aire.

La tierra extraída se iba echando sobre la misma bodega en su parte externa, para protección, de modo que al formar caballete hacía escurrir el agua de lluvia evitando filtraciones. A veces se añadía encima “pellas” o “cespedotes” de césped para facilitar esta operación. Al hilo del texto y como anécdota, el topo de León no consiguió derribar la catedral, es obvio que no pretendo comparar la magnitud de la obra, en una bodega la topinera es su talón de Aquiles. Si no se ataja a tiempo la vía de agua, los problemas están servidos.

Exterior de la bodega con sus zarceras recubiertas

exterior de la bodega

 
Alzado de una bodega

Croquis de una bodega

Estructura

Las bodegas subterráneas constan de un vestíbulo "caseta" en el que se abre la puerta de ingreso. A continuación viene la parte abovedada y angosta “cañón” que baja hacia la sala principal de la bodega, con nichos a ambos lados, "sisas", para la colocación de las cubas y al fondo con el "lagar" contiguo el “pilo”.

Caseta de una bodega

Caseta recién restaurada

Entrada, cañon abovedado

Cañón con sus escaleras

Sisa, con coba de vino

Carral

La sala principal, suele ser de forma irregular y se encuentra a unos 10 metros de profundidad. La bodega esta simplemente excavada en la arcilla, en forma de bóvedas ligeramente apuntadas, sin llevar ningún tipo de refuerzo complementario. El suelo suele ser de tierra pisada excepto en la zona del lagar, embaldosado.

El número de "zarceras" o chimeneas de aireación definen la importancia de las bodegas.  

Uno de ellos, el de mayor tamaño se sitúa sobre el lagar, y por allí se echa, durante la vendimia, la uva que se recoge en cestos de mimbre llamados "talegas". Las zarceras están hechas de “adobe” (de barro y paja) tienen sección tronco piramidal que se va ensanchando a medida que se profundiza.

El lagar esta situado al fondo de la bodega, su suelo esta revestido de baldosas o lanchones de piedra y tiene forma cuadrangular, de gran amplitud, estando separado del resto de la bodega por un murete de contención, que conforma el deposito. El lagar se comunica mediante una "canaleta" con el "pilo" o "lagareta", donde cae el mosto.

Lagareta

Pilo

muro de separación

Viga

 

Planta de una bodega

Croquis de una bodega

El proceso de elaboración del vino

El sistema clásico de estrujado de la uva  mediante el tradicional pisado disfrutando del ritual ha dado paso al empleo de medios modernos que desvirtúan esta faena. Terminado este se acomete el prensado manual, constituido principalmente por la "viga", sujeta por un extremo a unas vigas verticales llamados "pernias" o "guiaderos", y por otro al extremo, por medio de un acoplamiento torneado con el paso de rosca, el “husillo”,fijado a una gran piedra cilíndrica llamada "pienso", mediante un ingenioso sistema de cuñas. Una vez pisadas las uvas se disponen de forma circular en promontorio sobre el que se coloca el “compromiso”, plataforma circular de madera, para acometer el estrujado final. A continuación se forma un entramado de tarugos sobre el compromiso con el nombre de “castillo”. Comenzamos a retacar la viga que descansa sobre el castillo por medio de los “mozos” en el extremo opuesto al pienso. La viga (algunas hasta de 15 mts, aprovechando grandes álamos) ya tiene la inclinación suficiente y girando el usillo, no sin antes darle una manita de sebo como engrase, (torneado en madera de negrillo) despegaremos el pienso del suelo a una altura prudencial, para que  ejerza de contrapeso lentamente durante los días necesarios su ciclópea fuerza.

Viga, parte del husillo

Biga parte delantera con su usillo

viga, parte media

Biga parte media

Viga, parte final

Biga parte final

Es obvio que la vigilancia de la faena exige las visitas de rigor a la bodega para retacar y subir el pienso a medida que la viga pierde presión. Recoger una garrafilla de mosto para elaborar el “mostasí” y disfrutar de la tertulia con los vecinos, contando las  anécdotas  de lo acontecido en vendimia, en la  que nunca faltaban las “lagaradas”.

Prensa de husillo

Maqueta de una biga

Partes de una cuba

Utensilios y partes de una cuba

A medida que el pilo se vacía, las cubas ávidas sobre sus “pohinos”, acogen el mosto iniciándose en su interior la fermentación alcohólica no sin antes haber añadido la “madre”. Se le devuelve el orden y la pulcritud a la bodega, con la limpieza. Damos vuelta a la llave y el silencio torna, su vientre no es acogedor. El “tufo” de la fermentación nos puede dar un disgusto.

Transcurrida una semana, habiendo  bajado en dos ocasiones hasta medio cañón y el candil apagarse, esta ultima su luz trémula nos asegura que el “tufo” no es peligroso, hay oxigeno, síntoma de que la fermentación ha terminado. 

El fin esta próximo, con el “trasiego” a las cubas que le brindaran su regazo para que la madre naturaleza remate su cometido, hemos acabado con esfuerzo y tesón un ser con vida propia el VINO.

Cuba de vino

Cuba para el vino

Jarra y taza de una bodega

Jarra de vino

Espita de madera

Espita

La Segunda parte es más compleja. Su consumo y disfrute. Teniendo en cuenta que grandes civilizaciones: fenicios, griegos, romanos, monjes del cister, nuestros abuelos y hasta nuestros días, hubo quien dedico parte de su vida útilmente en el cultivo y goce de este don, otros inútilmente la arruinaron intentando resolver sus frustraciones con él. Seamos de los primeros.

La vendimia

A final de Septiembre se empezaba la vendimia, se recolectaba las uvas que después eran transformadas en vino el las bodegas. Algunas de estas eran escogidas cuidadosamente para ser colgadas, en racimos, de las vigas de paneras y despensas ,para su consumo en la navidad.

Se hacía entre cantares que hacían referencia al acontecer local y de actualidad, preferentemente a la partida y vuelta de la jornada.

Vendimiadoras en el carro

Vendimiadores yendo en un carro

vendimiando

Vendimiando

Grupo de vendimiadoras

Grupo de Vendimia

La Lagarada era el momento culminante de la recolección: un hermoso racimo de uvas era restregado por la cara, a veces también por las partes intimas, del gañán, rapaz o mozo elegido, ¡¡ pobre de aquél joven que caía en manos de una cuadrilla de vendimiadoras !! Sus secretos eran públicos.
 
Hoy en día la vendimia ha desaparecido totalmente, como todos los majuelos que existieron el la villa, tras la llegada de la concentración en los primeros años de 1970. Con esta perdida, el uso de las bodegas también ha pasado a un gran abandono, hoy día el uso que se le da, gracias que el juicio regresa en algunas mentes y se procede a su rehabilitación, es para el disfrute de meriendas entre amigos.
 
Texto: Gregorio Antonio Cañibano Vicente y José Luis Domínguez Martínez.
Fotografías. José Luis Domínguez Martínez.