COMPADRES Y COMADRES

VILLAFÁFILA

 

 

 Como todo el mundo sabe, los carnavales, al igual que la Semana Santa, no tienen una fecha fija en el calendario. Su celebración está directamente relacionada, con la evolución de la luna, por lo que cada año se celebran en una fecha diferente. Hay que resaltar que no siempre tienen lugar en las mismas fechas en todos los países occidentales.

 En España estas fiestas empiezan a anunciarse, según las zonas, con el jueves de compadres[1]que es el jueves anterior al jueves de comadres, los dos jueves anteriores al domingo de carnaval.

En Villafáfila la tradición de celebrar los compadres y comadres esta muy arraigados, intentando saber entre la gente de donde puede provenir, nadie sabe bien de donde proviene, unos te hablan que ya sus abuelos lo celebran, no el porque, quizás una de las ideas, es que pudiera ser introducido por gentes de fuera asentadas en el pueblo de otros lugares donde se celebraba y ellos continuaran celebrando, de esta forma introduciéndolo en la Villa y con su repetición año tras año su arraigo entre la población.

Para quizás saber de donde puede provenir esta celebración, en distintos lugares he encontrado la siguiente información de otros punto de España, como en Asturias y Extremadura.

 La tradición reza que el jueves de compadres la gente salía al campo para degustar los embutidos de la matanza y se aprovechaba para gestar noviazgos. Se ponían en un puchero unos papeles doblados con el nombre de las solteras del pueblo y los solteros tenían que sacar uno y emparejarse con la soltera cuyo nombre estaba escrito en el papel. El jueves siguiente, jueves de comadres, se hacía a la inversa. Eran las chicas las encargadas de sacar el papelito.

 En algunos casos los emparejados se convertían en novios y los que no lo lograban quedaban de compadres (ellos) y de comadres (ellas) durante el resto del año.

 En otras zonas el jueves de comadres se reunían las mujeres para hacer dulces para las fiestas, llevando cada una llevaba los ingredientes que podía[2]

 El Jueves de Compadres tiene su correspondencia con el Jueves Lardero que se celebra en muchos lugares de España y de Europa.

 Lardero procede de la palabra "lardo", que significa tocino. Esta palabra procede del latín lardum o lardium, palabra con la que los romanos denominaban el tocino y la manteca de cerdo. Con el tiempo ha pasado a ser sinónimo de carne de cerdo.

 En muchos de los pueblos que se celebra, la tradición es salir al campo a comer o merendar, siendo lo tradicional comer carne antes de la llegada del carnaval.

 La tradición está extendida por algunos países de Europa.

 En Italia hay dos días de "carnevale", en febrero, que se llaman "marte dì grasso" y "giovedì grasso".

 En Francia se les llama el "mardi gras", pero es fiesta también el "jeudi gras", este segundo día dicen que proviene de una fiesta de Polonia.

 En Inglaterra hay "le jeudi gras" (en francés) y dicen que es francés.

 Es posible que esta tradición se remonte en España al siglo XVI, con la expulsión de los judíos.

 En casi todos los sitios donde se celebra, esta asociada la fiesta al consumo de carne de cerdo.

 En los lugares donde los cristianos obligaron a árabes y judíos a convertirse al cristianismo, comer carne de cerdo era señal de ser “cristiano viejo”[3].

 Como hemos comentado anteriormente, tiene relación cristiana, es la antesala a la época de la cuaresma, donde estaba prohibido el comer carne los viernes, que se celebra a lo largo de varios siglos hasta nuestros días y que en cada zona ha ido variando, en Villafáfila, esta celebración esta muy arraigada y en cuanto pasan las navidades, de lo primero que se mira en el calendario es echar cuentas de cuando acontece.

 Como ya vimos, recae en función a la fecha de la Semana Santa. Estas varían considerablemente de un año al siguiente. La fecha se escoge a partir de una fórmula establecida por el Emperador Romano Constantino el Grande y el Concilio de Nicea en 325 d. C.

 En primer lugar, debe hallar el equinoccio vernal, o primer día de primavera (alrededor del 21- 22 de marzo), en un calendario que incluya datos astronómicos básicos. Después busque la siguiente luna llena, normalmente está indicada en una esquina del calendario. La Semana Santa caerá el domingo siguiente.

 De acuerdo con esta regla, la fecha más tardía posible para Semana Santa sería el 25 de Abril. La más temprana el 22 de Marzo. La mayoría de las veces, la Semana Santa cae durante la primera semana de Abril.

 De esta fecha de la Semana Santa, cuarenta días antes es miércoles de ceniza y el lunes martes de carnaval, por lo cual, los Compadres son dos jueves antes de miércoles de ceniza y uno de las comadres.

Como ya momos comentado, en la Villafáfila se celebran los Compadres son los hombres y las Comadres son las mujeres. haremos una descripción de lo que son en Villafáfila.

COMPADRES

 La vivencia de este acontecer en la Villa, podríamos dividirla en dos etapas: la etapa de participación con más intensidad es cuando uno es en edad escolar, ya que ese día no se va a clase. Semanas antes, empiezan los preparativos, en que cada chico o chica se junta con los amigos/as. El escenario suele ser en alguna panera, casa vieja, o en la bodega. Hoy día, ya mucha gente tiene acondicionado lugares para celebración de fiestas, y comidas, denominados popularmente (garito o boio). El local era siempre adornado, con fotografías, los hombres con mujeres marcando atributos. Poco a poco se iba llevando todos los utensilios que se necesitara, la mesa para comer, lumbre para el lugar, o un brasero, cada uno su silla y cubiertos.

   

Dulce típico las orejas

Niños celebrando los compadres comiendo orejas

 Los actos principales eran las comidas, que los diferentes platos eran sorteados entre sus integrantes. Para el desayuno, ya que siempre al ser finales de enero o febrero son días de frío, cosa caliente como: un chocolate acompañado por churros. En la comida: gran variedad, en muchas había una paella, un segundo plato, y postre, como un flan, la merienda, unas natillas arroz con leche o leche frita. La cena, se componía de lo tradicional: una tortilla de chorizo, todo acompañado con refrescos. Cuando ya se es mozalbete, rondaba alguna botella para tomar unos chupitos.

Este día, cuenta con su dulce típico la oreja de la Villa, aunque también las denominadas flores. Ambos son fritos de parecida elaboración, las adjuntamos la composición de la receta:

Ingredientes[4]:

       200 ml. de agua templada
       50 gr. de azúcar
       100 gr. de manteca cocida de vaca o mantequilla
       50 ml. de anís
       1 huevo
       500 gr. de harina

 En un bol ponemos el agua templada, con la sal, el azúcar, el anís y la mitad de la mantequilla derretida y mezclamos bien. Añadimos el huevo y batimos

 Añadimos la harina y amasamos toda la mezcla. Vamos incorporando la otra mitad de la mantequilla en trozos y continuamos amasando todo hasta que la mantequilla esté completamente integrada y nos quede una masa elástica

 Dejaremos reposar aproximadamente 1 hora.

   

masa de las ojeras

masa de la orejas

 Vamos cogiendo porciones de masa del tamaño de una nuez, y con las manos embadurnadas de aceite, al igual que la mesa y el rodillo, vamos extendiendo la masa con el rodillo, dejándola lo más fina posible y dándoles la forma de oreja (o en triángulos).

 Freímos en una sartén con abundante aceite a fuego medio y dándoles la vuelta cuando veamos que se han dorado.

 Ponemos sobre un plato con papel absorbente para que suelten todo el aceite sobrante y ya las colocamos en la fuente en la que las espolvoreamos bien con azúcar.

 Mis recuerdos de la niñez son, que ese día el madrugar no importaba para nada, se estaba deseando hacerlo, la impaciencia no permitía dormir perezosamente..

 Después del desayuno, se hacían actividades para pasar la mañana, una de ellas, era ir por todos los tejados del pueblo, con una vara para rompiendo los pinganillos que colgaban en los tejados de la gran helada de la noche, incluso para chuparlos como un polo, ir a patinar alguna laguna o regato, no sin antes probar la anchura, para no caer para dentro, aun así, alguno terminaba mojándose por entero, el partido de fútbol no faltaba, se iba a la hora del recreo, a jugar con el resto de niños del colegio de los otros pueblos al cual se les invitaba que pasaran a comer una oreja, les llevaban orejas a todos los profesores del colegió algún profesor le podía tocar una oreja metido algodón para hacerle una gracia, durante todo el día a parte de pasar ratos en tus propios compadres, visitabas al resto de compadres. Nos invitaban a comer de sus orejas, la broma surgía cuando alguno se comía la que llevaba el algodón; así transcurría la mañana hasta la hora de la comida.

   

Niños celebrando los compadres

Momento de la comida de compadres

 Después de comer, generalmente a los chicos y chicas, del resto de pueblos que iban al colegio, los dejaban salir para visitar los Compadres y Comadres que estaban invitados, claro está alguna broma se llevaban, desde la oreja de algodón, a no dejarlo volver a clase, ya algo mozalbetes invitaban al chico o chica, ya la ley de la vida empezaba a despertar, así transcurría hasta la hora de la merienda.

 Normalmente alrededor de la merienda un familiar, vecino, que era más pequeño pasaba ese rato allí como unos más, aportando parte de la merienda, claro las perrerías no estaban demás con ellos, ley de vida todos pasaron por ellas, había tiempo para juegos, cartas o el juego que en ese momento estuviese en vigencia, como la peonza, el clavo, etc., unos de los juegos era la bamba, que consistía en apagar la luz y con cualquier elemento en la mano liarse a batacazos unos con los otros, esto podía suceder en cualquier momento, solo era quedar sin luz soltar la palabra ¡bamba!, los mozalbetes ya a su flor de vida invitaban a pasar a las chicas, también el de los demás compadres.

 Llegaba la hora de la cena, luego según la edad, se estaba hasta más hora a la noche, con las visitas correspondientes.

 En los compadres cuando eras hasta cierta edad, siempre alguna madre, estaba en vigilancia, pero aun así se hacían, ese día ya algunos pues tomaban algún licor, un cigarrillo, o el más pícaro ganaba un beso.

 Como siempre sobraba comida, el viernes se volvía a ir a comer, y después de clase todos otras vez juntos por el local, pasando al final todo el fin de semana en el local, llegando el domingo que cada uno se llevaba para su casa lo que había aportado, dando por finalizado los Compadres.

 

COMADRES

 Mª. Jesús Enríquez Chimeno.

Acabados los compadres, y comentados durante toda la semana, llegaban las comadres, esperadas con mucha ilusión desde que comenzaba el año.

Como ya se ha dicho con anterioridad, ¡fiesta de chicas!, que se iniciaba ya semanas antes de su llegada, siendo tan importante para nosotras ese día como los anteriores que dedicábamos a su preparación.

Los compadres ya nos habían abierto un poquito la manera de celebrarlas, sobre todo en lo que se refería a invitaciones cuando eras ya un poco mocita, pues dependía de si ellos habían contado contigo en su fiesta.

Nos reuníamos unas cuantas chicas, que por lo general éramos el grupo de amigas con las que compartías todo durante el año, aunque siempre había quien se agregaba al grupo, o bien por no tener amigas o bien por haber discutido con ellas por aquellas épocas.

Comadres de los años 60

comadres de los años 60

Semanas antes nos dedicábamos a la búsqueda del local, algo de gran importancia, pues sin local no había comadres. Se limpiaba en condiciones y se adornaba con cadenetas y otras florituras que solíamos elaborar nosotras mismas con tiras de cartulina y papel de colores e incluso con tiras de papel de periódico que pegábamos con el típico engrudo hecho con harina y agua. Se pegaban en las paredes los posters del cantante de moda (el más guapo y el más bueno claro), se iban llevando a la casa o local las cosas necesarias para pasar ese día: sillas, mesas, aparatos de música (quien los tuviera por aquella época), braseros, que eran de cisco y que ese mismo día por la mañana encendíamos para tener calor… Elaborábamos la lista de comidas, se hacía el presupuesto para comprar los ingredientes necesarios y se decidía a cuanto debíamos poner cada una de nosotras.

Unos días antes se iba haciendo la compra, casi todo en las tiendas del pueblo (menos las cosas prohibidas: tabaco, alcohol…) y se repartían las comidas. Algunas veces el local era una casa y podíamos hacer nosotras mismas la comida (no todo, claro está), tal era el afán de independencia que queríamos tener.

Las comidas consistían en diferentes platos, dentro de los cuales nunca faltaban la tortilla de patata y chorizo, las natillas y arroz con leche, y ¡cómo no! Las típicas orejas y flore de carnaval, ah! Y la leche frita tan bien elaborada para gastar las típicas bromas. Por lo demás podía haber pollo, macarrones, paella…, un variado número de platos.

Comenzábamos el día con un buen desayuno a base de chocolate con churros y se iban realizando distintas actividades a lo largo de la mañana, una de ellas era visitar a los chicos y maestros en el colegio pues ese día por supuesto había clase para ellos. Se solía ir en el recreo y se les llevaba refrescos y orejas, aprovechando el momento para invitarles a pasar por nuestras comadres. Comíamos y esperábamos la tarde con ilusión, pues era cuando nos visitábamos unas a otras y se hacían juegos y confidencias, y cuando esperabas que ese chico que te gustaba y a quien habías invitado se pasara por allí con sus amigos.

comadres de los años 60

comadres de la actualidad.

La tarde y la noche, cuando eras ya un poco mayor, eran lo mejor. Se aprovechaba para hacer un poco aquello que nos prohibían (relativamente), como fumar los típicos cigarrillos de fortuna a mentolado tan famosos por aquella época, bailar con el chico que te hacia tilín….

Todo transcurría en armonía, aunque nunca faltaban las fricciones entre nosotras o con otro grupo de comadres. También tenías miedo de que los chicos entraran en tus comadres y te robaran la comida o la bebida, algo típico hace muchos años, pero por lo general era un día estupendo que querías que nunca acabara. ¡Por un día eras independiente!, entre comillas.

Por supuesto, como sobraba de todo, al día siguiente se volvía uno a reunir, la verdad es que esa semana era todo un acontecimiento que luego se recordaba durante mucho tiempo, hasta los días que te dedicabas a recogerlo todo para devolver las llaves del local.

Ahora es diferente, aunque no por ello menos gratificante. Solo las más pequeñas parecen emular un poco las típicas comadres de antes. Nosotras, las más mayores, nos limitamos a celebrar una cena en un restaurante o algún local, pero no por eso deja de ser un día importante de fiesta que celebramos con ilusión. Después de la cena se baila y se toman copas en los bares del pueblo, y también al día siguiente se comentan los acontecimientos sucedidos y se vuelve a reír y recordar lo que paso.

¡¡¡Ojala nunca desaparezcan!!!

Video de las Comadres de Villafáfila

 


[3] http://www.cuevasdesanmarcos.es/es/Turismo/Fiestas_y_tradiciones/Jueves_de_Compadres/

[4] http://berta-postres.blogspot.com.es/2009/02/orejas-de-carnaval.html

 

Texto: María Jesús Eriquez. y villafafila.net

Fotografía: http://berta-postres.blogspot.com.es/2009/02/orejas-de-carnaval.html, y  villafafila.net