EL DOMINIO DEL MONASTERIO DE ESLONZA

EN EL TERRITORIO DE LAMPREANA-VILLAFÁFILA

 DURANTE LA ALTA EDAD MEDIA S. X AL XIII

VILLAFÁFILA

 

 

Manuel de la Granja Alonso.

El Monasterio de San Pedro de Eslonza, juntamente con el de Sahagún, es uno de los más antiguos de España. Su establecimiento se remonta a los primeros momentos de la Reconquista.

Pretendemos hacer un estudio de su patrimonio en Lampreana-Villafáfila, durante la Alta Edad Media[1].

Sus Ruinas se encuentran en la localidad de Santa Olaja de Eslonza (del que toma el apellido), entre los ríos Esla y Poma y no muy lejos de Mansilla de las Mulas y del Monasterio de San Miguel de la Escalada.

Fue fundado en el siglo X, del aval adyuvando, es el primero que tenemos referencia.

En sus comienzos se observó, por sus monjes, la “regla de los Santos Padres”, pero a partir de 1052 – del Concilio de Coyanza (Valencia de Don Juan) – se adoptó – reinando D. Alfonso VI – la cluniacense de San Benito.

Su influencia entonces era enorme. En 1186 poseía 4 prioratos, 65 iglesias y unos 50 pueblos. En Villafáfila poseía las iglesias de Santa María del Moral y Santiago y además su dominio era tan grande que prácticamente formaban un priorato.

Sobre todos ellos se abad ejercía jurisdicción civil y criminal. Por ello cuando expedía algún documento este era encabezado por la siguiente formula (o muy análoga):

“Nos el abad Fr…..de este Colegio de San Pedro de Eslonza, señor espiritual y temporal de los lugares de….Otro si. Juez Ordinario Eclesiástico en todos los lugares de la Abadía, Anejos y filiaciones con propio, destino y separado territorio que es vere Nellus, Diocesis, etc”[2].

Ubicación del Monasterio de Eslonza

Antigua fachada del Monasterio de Eslonza

 

Al final de la Edad Media el cenobio fue gobernado por los abades comendatarios, como sucedió en el resto de los monasterios de Castilla, para después, desaparecidos éstos por la acción de los Reyes Católicos, incorporares a la observancia Vallisolenta-Benedictina, hasta su definitiva desaparición, con la Desamortización Liberal de 1836.

Pero dejamos estos últimos momentos y ciñámonos  a los primeros que es cuando tiene lugar su influencia en el territorio que nos ocupa: Lampreana-Villafáfila.

Este territorio es un verdadero “desierto estratégico” (Sánchez-Albornoz), en aquellos primeros momentos de la reconquista; su ocupación por “presura”, por los cristianos descendentes de las montañas de León, nos es conocida por los documentos referentes a sus “pausatas” (Lagunas) donde se beneficiaba la sal.

Esa tenía una gran importancia no solo en la dieta alimenticia humano diariamente, sino también en la conservación, a través del tiempo, de los alimentos más utilizados: pescados y carnes.

Estas “pausatas”-salinas son por otra parte las únicas existentes y productivas, en aquellos primeros siglos, del renio de León, Sus posesión es, en consecuencia, ampliamente apetecida por los dos monasterios citados – los más próximos -  como también, por ejemplo, por otros tan distantes como el de Sobrado de los Monjes, en la lejana Galicia. En este pugilato adquisitivo el más beneficiado resulta ser el de Sahagún, aunque posteriormente, al declinar su poder, a consecuencia de las luchas que mantiene con sus vasallos – primer cuarto del siglo XII-, es el de Eslonza el más afortunado. Es la lucha por la compra de las salinas a aquellos “presores” que las poseían y explotaban.

La primera noticia documentada que nos habla de la presencia del Monasterio de Eslonza en el “territorio de Fáfila” se refiere a la venta de una viña, hecha a su abad Adyuvando, en 943, por otro abad nominado Eglilo y sus hijos Adefonsus, Ratario Y Simplicio.

“vinea in villa que vocitant Canioes super ripa fluminnis Estola justa ipsos vestros molinos determinata per cuntis terminis suis, de termino de Fafila usque ad termino de Greudo et de alia parte usque in kasas ete de quarta parte termino de Aldreto”(viña en la villa que llaman Cañones sobre la ribera del río Esla junto a vuestro molino, determinada por todos sus términos. Termino de Fáfila hasta el término de Greudo y de la otra parte hasta las casas y por la cuarta parte por el término de Aldreto[3]). El precio de la venta fue de XXIII sólidos[4].

El dicho documento nos manifiesta que, ya es esa fecha, el monasterio poseía unos molinos en río Esla, un poco fuera del territorio de Lamprea, pero cercano, lo que nos indica su antigüedad en ésta.

El primer documento conocido que nos habla de las “pausatas” de Lamprea es del 917, debido a la dotación del Monasterio femenino de Santiago de León[5]. En el año 936 ya aparece Villafáfila, con su propio nombre, en la venta que hacen unos “presores” al Monasterio de Sahagún.

“Et ego Alarico et uxor mea Fradegundia vendo bobis IIª pausatas in Lamprea cun suis puteis es suos eiratos cun suos términos 1.ª pausata an Lucuna Maiore an terminun de Abiza est de Pinniolo et Villa Fafila et termino de Atanarico” (Y yo Alarico y mi mujer Fradegundia vendemos a  vos II salinas, en Lamprea, con sus pozos y eras, con sus términos: 1ª Salina a la Laguna mayor, al término de Abiza y de Piniolo y de Villa Fáfila y del término de Atanarico)[6].

El documento anterior tiene una gran importancia pues no solo nos cita a Villafáfila, sino también a la Laguna Mayor (la Salina Grande actual) y algo tan importante como la forma de explotación de las “pausatas”: “pozos y eras”, como actualmente vemos en cualquier salina.

En el año 945 el Monasterio de Eslonza se afianza más en la zona, debido a la venta que hace su abad adyuvando.

“Elias cognomento Zulaimen et uxor mea Sisuerta”…..”medietaten de meas terras propias qua sabemos in territorio Lamprea iusta villa que vocitant Revellines determinatun procunctis terminis suis de termino Donmico usque karralo qui discurrit de Castro Gundisalbao ad Lampriana et pro termino de Cristophoro et de Elia parte termino de Mataco per ipsos Kasares per ubi eam bobis delimetabimus” (la mitad de mis tierras propias que tenemos en el territorio de Lampreana junto a la Villa que llaman Revellinos determinada por todos sus términos: término de Dommico hasta el camino que va de Castrogonzalo a Lampreana y por el término de Cristoforo y de la otra parte el término de Mataco, por las mismas casas como allí.... a vosotros delimitamos[7].

Laguna Grande (Lacuna Moire)

 

El precio de la venta fue de XX sólidos. El documento nos habla también de caminos existentes de unos a otros lugares: de Castrogonzalo a Lampreana.

En 946 la compra tiene lugar por el abad adyuvandus a Proficio, también en Revellinos, pero es además de tierras, casas, cortinas y huertos, con sus “puteos” (pozos).

“et in alios locos in Lucana de Arcello vindo bobis meas pausatas ad integro ubique potueritis eas inbenire omnia vobis vindo” (y en algún lugar, en laguna de Arcello, vendo a vosotros mis salinas….. íntegramente y donde podáis encontrarlas, todas a vosotros vendo)[8].

El precio de la compra es notable, CLXIIII sólidos, pues es grande el contenido de la venta.

El Monasterio de Eslonza no solo compra tierras y viñas, ha entrado en el negocio de la sal, comprando “pausatas” en Arcello. Suponemos esta laguna es la actual de Barillos, en la villa indicada anteriormente.

Estas adquisiciones son el avance más profundo hacia el sur, de estos monasterios leoneses. Tienen Lugar

“Regnante príncipe nostro Raneiro (II)” de León.

La frontera con el sarraceno estaba en el Duero, desde que el rey D. Alfonso III había conquistado Zamora, en 893, y la batalla de Simancas, ganada por D. Ramiro II al califa abd Al-Rahman III de Córdoba, había tenido lugar en 939, apenas 6-7 años antes.

 

El final del siglo X está regido por la gran figura del caudillo árabe Almanzor (977-1002) que con su poder arrasa las fortalezas Cristianas: Zamora, Toro, Astorga, León, Santiago, etc. en tiempos de Vermudo II.

Todo lo Situado entre Zamora y León fue saqueado, con inclusión de los grandes monasterios de Sahagún y Eslonza. Zamora, centro de las devastaciones de aquel, se había convertido en frontera. Se había perdido todo lo conquistado al musulmán.

El documento del año 988, del monasterio de San Pedro de Eslonza, no confirma esta desastrosa situación.

“Dun ergo ingressi sunf serraceni in teram istam et pergant ad civitatem legionensem ut destruerent eam sicut et fecerunt”. (por cuanto entraron los sarracenos en esta tiera para llegar a la ciudad de León y destruirla, como hicieron)[9]

La derrota de Almanzor en Catalañazor (1002), sirvió de aliento a los cristianos, recuperaron lo perdido y se dedicaron a repoblar, fortificar y reconstruir templos, viviendas y ciudades.

El rey de León D. Alfonso V otorgó el fuero leonés a todo su reino, con uniformidad de la legislación civil y criminal.

En las luchas entre Sancho García III, de Navarra y Vermudo III, de León, este perece en Támara (Palencia) y aquel se apodera de la propia ciudad de León, que incorpora a su reino navarro. Desaparece León, como tal reino, y aparece el de Castilla, en la persona de D. Fernando I, hijo y heredero de aquel, (1037-1065). Surgen durante su reinado periodos de calma, en la lucha con el infiel, que aprovecha para repoblar y colonizar.

Desde el siglo XI al XII se asiste a la aparición y formación en la zona, de una sociedad feudal: reconstrucción y consolidación de los monasterios de Sahagún y Eslonza y formación del de Moreruela, amén de otros establecimientos religiosos: Obispados de León, Astorga y Zamora, como también la Orden Militar de Santiago, basándose preferentemente, más que en la explotación del terrazo en el beneficio de su renta.

El Monasterio de Sahagún sigue siendo el más importante en el territorio de Lampreana. Así reconoce en un documento de 1049 del rey D. Fernando I, que manda que le sea restituido cuanto tenía en ella y reconocido sus derechos, pues los oficiales del conde D. Fernando Muñiz, tenente de Zamora y Toro, penetraron en ella aprendiendo las rentas y el portazgo de la sal de sus monjes, inquietándoles en sus villas, pausatas y cabañas.[10]

El rey D. Alfonso VI, sucesor de aquel, lleva la frontera al Tajo, conquistando Toledo. El sarraceno no es de temer, dada la distancia, y por ello los habitantes y emigrantes, en la zona, se dedican a la repoblación.

Los establecimientos de la propia ciudad de León se beneficiarán también de las donaciones, en el territorio de Lampreana. En 1042 el infante Ordoño Bermudez (hijo de Bermudo II), juntamente con su mujer Fronilde Pelayo (hija del conde Pelayo Rodríguez) donaron al Monasterio de León

“et in Lampreana in villa Regini concedemus vobis mediatate in una corte et in tres pausatas” (y en Lampreana, en la villa Regini, concedemos a vosotros la mitad de una cortina y tres salinas).

Completando la anterior Marina Pelayo y sus hijas Fronilde y Jimena (nieta y biznieta de los anteriores), en 1075 dieron a la iglesia legionense y a su obispo Pelayo

“in val de Lampreana, villa Regini integra per istos términos….Del barceal de Lomba et de villa Tirso…..Villa Nazar…..villa Ferrozin”[11]

En 1077 el conde Sancho Ordoñez (hijo del infante Ordoño Bermúdez, antes dicho) donó a la catedral de León su parte en las pausatas de sal de Villarrín, que había heredado de su abuelo, el conde Pelayo Rodríguez.[12]

Era la familia del conde Pelayo Rodríguez, la mayor protectora de los establecimientos religiosos leoneses. El propio rey D. Alfonso VI concedió a la iglesia de León las décimas del portazgo de la sal de Lampreana. Así se indica en un documento de 1073, en la que se cita adquisiciones realizadas por el Obispo Pelayo.

“Post haec dedit nobis omnen deciman salis Lampreana portatico quae ad eum pertinebat” (Después de esto nos dio toda la décima del portazgo de sal, de Lampreana, que le pertenecía)[13]

En la primera mitad del siglo XII, en fecha indeterminada, tuvo lugar la repoblación de Villafáfila (antes que Benavente y Villalpando), reinando D. Alfonso VII, en Castilla. En 1151 era su tenente D. Ponce de Cabrera, indicio claro de que el poblamiento de ella estaba hecho o en vías de formación.

La función política ha tenido siempre una relación inmediata en el desarrollo de un núcleo poblado, lo que se ilustra por la larga serie de iglesias, que aparecen en el. En Villafáfila se conocen tres iglesias antes de 1165: Santa María del Moral, San Juan y Santiago. Por entonces (1156) ya aparece como sede del arciprestazgo más oriental de la Sede Astorgana.[14]

Los reyes castellanos-leoneses realizan donaciones y conceden privilegios a aquellos que les han ayudado en sus empresas guerreras contra el infiel. Con ello se abre un periodo de acumulación de bienes por parte de la Iglesia. El rey y los magnates acuden, en protección, de la misma se reorganizan las antiguas Órdenes Religiosas y se crean otras nuevas. El Cister se encuentra a la cabeza de todas en la zona: Monasterios de San Martín de Castañeda, Sobrado y sobre todo Moreruela, dada su proximidad. El de Eslonza (que no pertenece a la referida orden) adquiere gran importancia.

En 1099 el rey don Alfonso VI donó al Monasterio de Eslonza el igualmente monasterio Santa María de Algadefe, entre cuyos bienes aparece

“in Santa Marina de Sancto Christoforo una posada de sale”[15] no sabemos exactamente donde radicar este lugar (el documento número 7, anterior, nos cita el término de Christophoro en Lampreana) y tampoco si al decir “posada” se refiere a una “pausata” (salina) o a un depósito de sal.

A partir de 1143, durante un periodo de 10 años, el Monasterio de Eslonza adquirió diversas propiedades de Justa Domínguez y sus hijos a través de uno de sus miembros: Juan Spora. Corresponde este periodo a los abadologios de Pedro (1140-1142, 1147-1167) y Martín (1146, 1169-1187), que no sabemos si se trata de 4 abades seguidos o 2 que se suceden alternativamente.

“Ego Justa Dominici, uxor Micahel Calvi, una cun filiis meis Pelagio Micahelici et Marina Micaeliz et Marta Micaheliz et Domingo Micaheliz tibi Johanni Spore, obidenciali monasterii Santi Petri Elisoncie facimus Kurtulan de una vinea que habemus in Villa Fafila pernomiata in ellos ortos hace itaque vineam supradictam vendimus tibi Johani Spore…. spontanea voluntate et begnino cor de accidit nobis ut verderemus illam vinean pro V.º moratitinos meloquinos” (Yo Justa Domínguez, mujer de Miguel Calvo, a una con mis hijos Pelayo, María, Marina, Marta y Domingo Miguélez a ti Juna Espora, de la obediencia del Monasterio de San Pedro de Eslonza, hacemos carta de una viña que tenemos en la prenominada Villafáfila, en los huertos, y por tanto esta viña supradicha vendemos a ti Juan Espora…..voluntad, espontáneamente y corazón benigno accedemos nosotros y vendemos la misma viña por V morabetinos melequinos).[16]

 En 1148 la venta es realizada igualmente por la anterior familia y también en Villafáfila.

“facimos kartulam hereditatis nostre que habemus de parentibus nostris in territorio Lampreane in villa que vocitant Villa Fafila et est ipsa hereditas una corte adcimiterio sancte Marie et una posada in Requexo et una vinea in illos ortos et alia hereditate per ubi ea portueris invenire per suis terminis et locis antiquis extra uno quinione de terras de Maria, Michaelici, hane itaque hereditatem super dictam quam vendimus tibi Johane Spore…. ut verderemus illa hereditate pro X et IIII morabitinos malequinos” (hacemos una carta de una heredad nuestra que tenemos de nuestros padres, en territorio de Lampreana, en la Villa que llaman Villafáfila y esta misma heredad consiste en una cortina, al cementerio de Santa María, y una salina en Requejo y una viña, en los huertos, y otra heredad, como la puedas encontrar allí, por sus términos y lugares antiguos excepto un quiñón de tierras de María Miguélez, y por tanto esta heredad supradicha que vendemos a ti Juan Espora…. y venderemos la heredad por X y IIII morabetinos melequinos).[17]

Igualmente, como en el caso anteriormente hemos visto de donación real de 1099 aparece “una posada en Requejo”, que aquí interpretamos como salina y no como depósito de sal, según se indica seguidamente (venta de 1155).

Y en 1153 los mismos lo hacen con

“nostras hereditatis que habemus de perentubis nostris in territorio Lamprehane in villa que dicitur Villa Fáfila in bago malo. Hanc itaque hereditatem supra dictam quam…. spotanea voluntate et…. ut verderemus illas pro nouven morabetinos meliquinos” (nuestra heredad que tenemos, de nuestros padres en territorio de Lampreana, en la villa que llaman Villafáfila, en Bajo Malo. Por tanto la heredad supradicha…. que con espontánea voluntad…. Vendemos ella por nueve morabetinos malequinos.[18]

 El documento nos indica que la heredad se encuentra situada en Bago Malo, dentro de Villafáfila. Esto nos señala la designación de “bago” por “pago” desde antiguo, terminología que actualmente se sigue usando.

En 1155 la venta tiene lugar por Pelayo Miguélez, uno de los hijos de la anterior familia, la suya y algunos de sus hermanos.

“Ego Pelagius Michaelis una con uxoren mea Culumba Michaeliz et filiis nostris Micheal Pelaiz et Petro Dominguiz et Pelagio Dominguiz et Martha Dominguiz tibi Johanni Spore…. et est ipsa hereditas una corte cum quatuor pausadas una in Villarigo, et alia in abrollar et tercia in Recheixo et IIIIª in Oter de Sariego…. Ut vernderemus illan hereditaten pro nouven morabitinos melequinos” (Yo Pelayo Miguélez con mi mujer Columba Miguélez y nuestros hijos Miguel, Pelayo y Pedro, Pelayo Y Marta Domínguez a ti Juan Espora…. y es esta heredad una corte con cuatro salinas: una en Villarigo y en Abrollar y la tercera en Requejo y la IIII en Otero de Sariegos…. y vendemos la heredad por nueve morabetinos melequinos).[19]

La venta es de salinas. Es el momento en que el monasterio de Eslonza entra de lleno en el beneficio de la sal.

Incrementando sus posesiones en la zona  este monasterio dirige sus pasos hacia Revellinos comprando a Salvador Romanez e hijos una heredad, en 1151.

“una corte cum suas terras et cum suis directuris exitus et egressus montibus et in fontibus in pratis et in pascuis et in ipsa eclesia quantum ad ipsan ereditatem pertinet et in Villa Fafila quantum ibi ebebat de sua ereditate sine casas. Hanc itaqu ereditate suprradictam vendimus tibi Johanes Spora…. pro VII moribitinos et VIIII Oxuas de centeno….” (una corte con tierras y sus derechos de entradas y salidas y montones de fuentes, prados y pastos y la misma iglesia, cuanto a la misma heredad pertenece y en Villafáfila cuanto allí tenía dicha heredad sin las casas. Por tanto la heredad supradicha vendemos a ti Juan Espora…. por VII morabetinos y VIIII ochaveas de centeno).[20]

La adquisición además de la posesión de montes, fuentes, etc. incluye también derechos de entradas y salidas y la iglesia que conlleva diezmos.

Seguidamente, en 1155 en el mismo Revellinos el Monasterio, a través de Juan Espora, compró a Roman Xabiz, su mujer e hijos.

“una terra que habueos in Revellinos de sober lo pozo quomodo discurit usque ad villam et exinde usque ad viam que venit de Villa Lobos ad Revellinos…. pro quinque morabetinos melequis” (una tierra que tenemos en Revellinos como el agua del pozo discurre hasta la Villa y desde allí al camino…. que viene de Villalobos a Revellinos.[21]

Y de Domingo Pérez su mujer e hijos.

“de una terra que habemus in Revellinos pernominata in ipsa carreira que discurrit de Villalobos ad acclesian de Revellinos es ipsa terra iacet cum alia de Santo Petro….venderemus illant terram per quator morabitinos melaquis” (de una tierra que tenemos en Revellinos en la carrera que discurre de Villalobos a la iglesia de Revellinos y la misma tierra esta con otra de San Pedro…. y vendemos la tierra por cuatro morabetinos melequinos).[22]

La posesión más importante que tenía el Monasterio de Eslonza en Villafáfila fue el monasterio-iglesia de Santa María que le fue donada por el concejo de Terrones, en 1147.

“ego Ciprianus prebister una cum concilio de Terrones a tibi Johannes Spora ebedencialis de Sancti Petri Elisoncie dabimus isto monasterio de Villafáfila per nominata Sancta María que habeas tu Johones Spora in vita tua et post obitum tuum illo abaas de Sancti Petri cum concilio Sancta María et de alios homines bonos de illo monasterio Sancti Petri veniat ad Santa María de Villafáfila unus de his monachis es dabimus a tibi Johannes Spora et a Sancti Petri Elisoncie et dabimus tibi in exitus ubi comque potueris iuveniere habeas tu et omnis posteritas tua, tenedi dnadi, vendendi licencia sine impedimento nostri generis et alterius nature usquen in sempiternum” (Yo Cipriano presbítero a una con el concilio de Terrones a ti Juan Espora, de la Obediencia de San Pedro de Eslonza, damos este monasterio de Villafáfila, nominado Santa María, que tu Juan Espora tengas en tu vida y después de tu muerte, el abad de San Pedro, concilio de Santa María y de otros buenos hombres del Monasterio de Sam Pedro venga a Santa María de Villafáfila unos monjes y acepten el monasterio con cuanto al mismo pertenece. Y esta heredad está en Villafáfila y te la damos a ti Juna Espora y a San Pedro de Eslonza y de damos hasta los confines donde quiera puedas encontrarlos y que tu y tu posteridad tengáis potestad de tener, donar y vender sin impedimento de ningún género de nuestra parte ni de otra naturaleza para siempre).[23]

Iglesia de Santa María del Moral

   

¿Dónde se sitúa Terrones? Sin lugar a dudas en las salinas de Villafáfila, pues el Monasterio de San Martín de Valdepueblo (Mayorga) recibió en donación de Poloti Gebuldiz “in Terrones VII pausatas”[24]

 En esta iglesia-monasterio tenía su asiento el ¿priorato? que administraba las propiedades de Eslonza en la zona. En el se recogían, rentas, derechos, fueros, sal etc. de la misma.

 El Monasterio de Eslonza por compra o donación había adquirido un patrimonio notable en Lampreana. Había invertido por compra, en menos de 25 años, la cantidad nada despreciable, en aquellos tiempos, de 64 morabetinos. Su influencia necesaria se tenía que dejar sentir en Villafáfila.

¿Quién era Juan Espora? Era un monje administrador, puesto allí de una forma permanente, por el abad del Monasterio, pues las donaciones de Terrones es por vida y después de su óbito pasa al Monasterio.

Todas estas compras y donaciones tienen lugar, de acuerdo con las fechas indicadas, durante el reinado de don Alfonso VII, el Emperador, pues los documentos dicen:

“Regnante impérate Adefonso una cum coniuge sua Berengaria imperatrice in Legionen et in Tolelo”.

O sustituyendo a doña Berenguela por su otra conyuge Richa (Rica) muerta aquella.

¿Cómo son estas donaciones y compras?, son concesiones a perpetuidad del terrazo y sus habitantes, presentes y futuros, con la que  conlleva a la percepción de impuestos, que hasta entonces percibía el rey, y que es el interés mayor del nuevo dueño.

Siguiendo la política de donaciones, en 1154, don Alfonso VII donó al Obispo de Astorga, don Pedro Cristiano (1153-1156) las tercias de toda la iglesia de Villafáfila y Lampreana.[25]

“ut ab hace die secundun Sancta canonum institutionem dent vobis tetias de tota terra Lamprena et Vila Fafila et hec Facio ut ab hac die habeatis it possideatis vos et emnes” (que desde hoy, según la situación de los sagrados cánones, den a vosotros las tercias de toda la tierra de Lampreana y Villafáfila y esto lo hago para que desde hoy día tengáis y paseáis vos y todos vuestros sucesores las tercera parte integral de todas las décimas perpetuamente don derecho hereditario).[26]

También, en 1157, la infanta doña Elvira dio a la iglesia de Astorga y a su Obispo don Fernando las tercias de todas las iglesias que tenia, entre ellas las de Villarrín, Bretó, Castrogonzalo, Castropepe, Torres, Mairen y Arrabalde.[27]

Unos años más tarde, 1162, el Papa Alejandro III, por bula pontificia, a petición del obispo de Astorga D. Fernando, tomó bajo su protección todas las propiedades de la diócesis, entre ellas las que tenía en Villafáfila.

“ter-tia decimarum in Villa Fafila, ecclesian Sancti Martini et alias duas ecclesias, es tertias decimarum in ómnibus ecclesisiis de Lampreana et tertias quas dedit infantissa Goloyra astiricensi de ecclesiis de Castrogonzalo, de Castropepe de utroque Breto, de Mairen de Torres y Arrabalde” (la tercia de los diezmos en Villafáfila, la iglesia de San Martín y otras dos iglesias, y la tercia de los diezmos de todas las iglesias de Lampreana, y las tercias que dio la infanta Elvira a la Iglesia de Astorga de las iglesias de Castrogonzalo, de Castropepe, de ambos Bretó de Mairen y de Torres y de Arrabalde).[28]

Estas donaciones reales originaron pleitos en los años siguientes entre la Diocesis de Astorga y el Monasterio de Eslonza. Esta era propietario de la iglesia de Santa María de Villafáfila y otra en Revellinos. (San Bartolomé).

Eran las concesiones regias – en parte contradictorias – las causantes de estos litigios. Percatado de ello el rey don Alfonso VII, en lo que pudo, trató de compensarlas, ante una sentencia negativa, y por ello en 1155 hizo donación al Monasterio de Eslonza de una heredad en Villafáfila. En el tiempo que el cardenal Jacinto (después Celestino III) tuvo concilio en Toledo.

“Ego Adefonso imperatore una cum coniuge mea imperatrice dompna Richa facio kartam donaciones seu fonfirimacionis Deo omnipotenti et beato Petro de Esloza nec non es abbati dompno Pert-o cetoreque conventui fratrum sub regulla Sancti Benedicti ibendem Deo serviencium tam presencium quam futurorum de hereditate de Villa Fáfila que est mea propia ereditas, es illa prenominata monasterio Sancte Marie totaad integra et mediatati Sancti Jocabi et hoc facio ob remedium anime mee et metris mee et parentum meorum tam vivorum quam defuntorum. Habet emin iacenciam supra nominata villa inter Oter de Frates et Fortunola et Torrones….dono et concedo edintegro cum fontibus et pascuis et egreesibus et regresibus….et pro ista hereditate non faciatis nollum forun nisi ubi volueritis, habeatis, possideatis, donetis et omnen voluntatem vestam de ea faciatis per infinita seculorum secula amen” (Yo Alfonso, emperador con mi cónyuge la emperatriz doña Rica hago carta de donación o confirmación a Dios Omnipotente y al Beato de Pedro de Eslonza como también al abad don Pedro y doto el convento de hermanos bajo la regla de San Benito, como igualmente a los servidores de dios tanto presentes como futuros, de la heredad de Villafáfila, que es heredad mía propia, y el pronominado Monasterio de Santa María, toda e integra y la mitad de Santiago y esto lo hago por remedio de mi alma y de mi madre y de mis parientes tanto vivos como difuntos. Tengo y esta la suprenominada villa entre Otero de los Hermanos y Fortunola y Torreones….dono y concedo con todos sus derechos sus dependencias, casas, tierras cultivadas e incultas y solares y viñas y prados y fuentes y pastos y salidas y entradas….y por esta heredad no hagáis nunca foro si no donde queráis, tengáis, poseáis, donéis y toda vuestra voluntad de ella hagáis por siempre. Amén.[29]

El litigio, antes dicho, continuaba vivo con el tiempo, lo que hizo que en 1160 se entablase entre la Diócesis de Astorga y el Monasterio de Eslonza. La solución llegó a manos del Obispo don Juan de León (1163.1181) estableciendo una concordia

“singuli annis monachi Sancti Petri de perfata ecclesia pro tercia dare debebant personant seiSancte Marie Antoricensi IIII medios salis et pro ariete unum solidum et recipiant ardchidiacomun tres partes hospites cum X honimibus et VI equitaturis” (todos los años los monjes de San Pedro de dicha iglesia, por el tercio que debían dar, paguen a la Sede de Santa María de Astorga IIII modios de sal y por cada carnero un sueldo y entregue el arcediano tres partes de la hueste con X hombres y VI cabalgaduras).[30]

No terminaron los litigios de Eslonza. Más adelante, en 1165 hubo de establecer nueva avenencia ante el obispo, ahora de Astorga, don Fernando (1157-1172), con Miguel Arias y Román, clérigo y sus herederos, propietarios con el de la iglesia de Santiago.

“Notum est ómnibus morantibus in Lampreana et in Villafáfila quos eclesie sancti Jocobi qui est in eadem villa est comunis inter monasterrim sancti  Petri Elisoncie et Micheaelem Arias et Romanum clericum et suos heredes scilicet mediatas ipsius ecclesie est predicti monasterii etelaia mediteas iam doctorum heredum. Ne itaque insequentibus temporibus inter predicti monasterri monachos et proniminatos heredades ilaquia controversia super iam dicta sancti jacobi ecclesia debeat oriri aut si orta fuerit de facili rationabileter possit decidi placuit atrisque convenientiam in die consecrationis ipsius ecclesie unanimiter et concorditer impresentia Domini Fernandi astoricensis ecclesie referendo antistiis consilio etiam et mandato eius factuam in scrpto redigere….Semiliter beneficiis prediete ecclesie sancti jocobi provennerint dta prius tercia decimarun astoricensi ut ecclesia sancte Marie que iuxta ipsan ecclesiam sancti jacobi est propter quam in porrochianis gravamen aliquod sea detrimentumnec paciatur nec infertac” (Sepan que todos los habitantes de Lampreana y Villafáfila que la iglesia de Santiago, que está en la misma villa, es común entre el monasterio de San Pedro de Eslonza y el clérigo Miguel Arias y Romano y sus herederos, es decir mitad, de la iglesia, es del predicho monasterio y la otra mitad de dichos herederos, Para en los tiempos venideros entre los monjes del predicho monasterio y los pronominados herederos no surja controversia sobre dicha iglesia de Santiago o si surgiera fácil y razonablemente pueda tomarse una decisión previo la conveniencia de ambas partes en el día de la consagración de la misma iglesia con unanimidad y concordia en presencia del señor Fernando reverendo obispo de la Iglesia Astoricense por su consejo y mandato hacer esta conformidad en el escrito. Del mismo modo en cuanto a las primicias, diezmos, obligaciones de los muertos, indulgencias y toda clase de beneficios de la predicha iglesia de Santiago, separando antes las tercias de los diezmos de la Iglesia de Astorga, los monjes y los herederos lo dividan por mitad, sin embargo teniendo en cuenta de común acuerdo que la iglesia de Santa María está junto a la misma iglesia de Santiago, por ella no se aplique ningún gravamen o perjuicio a los parroquianos).[31]

A pesar de estos litigios el Monasterio de Eslonza incrementó sus posesiones en Villafáfila. El interés por la sal continuaba y así vemos como en 1177 compraba la “pausata” ad Laroia” a Pedro y su esposa Justa Núñez a través de Juan Espora.

“in territorio de Lampreana in villa que vocitatur Villafáfila et est ipsa hereditas una pausada ad Laroia hoc quod in ea habemus hoc tibi damus atque relimquimus atque monasterio sancti Petri Elisoncie et ego Johanes Spora de tibi Petro Fedo et uxori tue Juste Nuñez duos morabitinos pro predicta pausada” (en territorio de Lampreana en villa que llaman Villafáfila y consistente esta heredad misma en una salina en Loria, todo lo que en ella tenemos a ti damos y dejamos al monasterio de San Pedro de Eslonza y yo Juan Espora doy a ti Pedro Fedo y tu mujer Justa Núñez dos marabetinos por la predicha salina).[32]

En 1182 recibía el Monasterio de Eslonza en donación otras pausatas y unas viñas, en la zona de Benedicto Miguélez y su mujer Oro María Pedro.

“remedium animarun nostrarum et parentum nostrorum de duabus quartis vinearum quas habemus in Villa Fafila in bago de Fortunola….de prima parte viena Pedro Calvo, de segunda parte Sarvador Pedro de tercia parte Vermudus Xabez de quarta parte via pública it insuper damus et concedimus supracicto Monasterio Sancti Petri es supra monarete ecclecsie sancte Marie illas pousadad quas habemus iuxta pousandan donnin Johannis Spora ad sancta Eonalian. Tali siquidemracciones hec omnia sancto Pedro et sancte Marie damus ut nos omnia tenemus ómnibus diebus vite nostre et quando iliquis nostrum a seculo magriverit mediatate accipiat ecclesia sancti Petri te ecclesia sancte Marie. Alter vero qui super vexirit habeat alia mediantatemomnubus diebus vite sue et post eius obitum totum dimittat sancto Petro et sancte Marie. Ego Johanis Spora do et concedo vobis illam salinam quan de mis tenetis ut ómnibus diebus vite vestre illam teneatis et post obitum amborum in pace illam sancto Petro et Marie dimittatis” (Por remedio de nuesta alma  y lo de nuestros padres de dos cuartas de viña que tenemos en Villafáfila en el bago de Fortunola….de primera parte viña de Pedro Calvo, de segunda parte Salvador Pedro de tercera parte Vermudo Xabez de cuarta parte vía pública y damos y concedemos al supradicho monasterio de San Pedro y la supra de dicha iglesia de Santa María las salinas que tenemos junto a la salina del señor Juan Espora y Santa Eulalia. Puesto que por tal razón todo a San Pedro y Santa María damos y nosotros tenemos todos los días de nuestras vida y cuando alguno de nosotros algo siglo emigre, la mitad acceda a la iglesia de San Pedro y la iglesia de Santa María. Pero el toro que sobreviva tenga la otra mitad todos los días de su vida y después de su muerte todo remita a San Pedro y Santa María. Y yo Juan Espora doy y concedo a vosotros aquella salina, cuanto de mí tenéis, en todos los días de vuestra vida los tengáis y después de vuestra muerte de ambos en paz a San Pedro y Santa María la devolváis.[33]

La donación es de las llamadas “in prestimonio”. El Monasterio da una salina a los donantes Benedicto y su mujer para que a la muerte de ellos revierta todo aquel. Se estipula mientras alguno de los donantes viva solamente recibirá, el monasterio, la mitad de la donación.

Esta es de una viña perfectamente localizada por sus límites y una salina junto a la que ya tenía el Monasterio y que por esa condición se unen las dos.

Las ventas y donaciones anteriores tienen lugar durante el reinado de

“Fernando II cun filio suo rege Alfonso in Legione, Gallecia, Astuiis Extremadure”

También el Monasterio de Eslonza recibió en donación en 1199, de Pedro Arias y su mujer Velida una tierra situada, junto a la Laguna de Monago, perfectamente delimitada, de la que tomaría posesión después de su muerte. Entre sus límites se encuentra “cararia que discirit a Toro”, la vereda de Toro. Al ser realizada la donación directamente al monasterio nos hace suponer que Juan Espora ya no se encontraba en Villafáfila.

“Regnante rex Adefonus (IX) in Legione cum Regina Berengaria in Legione et Asturias et Estremadura”[34]

Comienza el siglo XIII con una donación muy singular. En 1201, recibe la otra mitad de la Iglesia de Santiago, que había sido objeto de un pleito con el clérigo Miguel Arias y sus herederos.

“Ego Petrus Micaellis una cum patre meo Micaelle Salgato et matre mea domna Marina et fratibus meis et sororibus damus et concedimus in perpetuum illam dedietatem ecclesie sancti Jacobi de Villa Fafila qua Johanes Micaellis meus consanguineus debit mihi Petro Micaellis, domno johani abati ecclesie sancti Petri Helysoncie et conventi eiusdem ecclesie e aorum sucessoribus…. Facimus et concedimus amore Dei primitus et pro redencione animarum nostrarum et parentum nostrorum et pro fraternitate ey socieatate et beneficio quibus nos ipsi receperunt” (Yo Pedro Miguélez a una con mi padre Miguel Salgato y mi madre doña Marina y mis hermanos y hermanas damos y concedemos perpetuamente la mitad de la iglesia de Santiago de Villafáfila que Juan Miguélez, mi consanguíneo, dio a Pedro Miguélez, a don Juan abad de la Iglesia de San Pedro de Eslonza y convento de la misma iglesia y a vuestros sucesores….hacemos y concedemos por amor de Dios y por redención de nuestra alma y la de nuestros padres y por la fraternidad y sociedad y beneficio que nosotros mismos recibiremos).[35]

Seguía reinando el rey Alfonso IX con la reina doña Berenguela de León y Galicia. La iglesia de Santiago era totalmente de Monasterio de Eslonza.

Conocemos por una Bula del Papa Urbano III de 1186, las exentas posesiones de cualquier jurisdicción eclesiástica y dependiente directamente del Romano Pontífice, que poseía el Monasterio de Eslonza en aquellas fechas entre ellas figura

 

“en villa y la iglesia…. de Villafáfila y la San Bartolomé en Revellinos y las posesiones y derechos que os pertenecen en esta misma villa”.[36]

En 1221 debía tener dificultades el Monasterio en Villafáfila pues hubo de acudir al Papa. Así se indica en sentencia por un juez apostólico, subdelegado del papa Honorio III, en el que se declara pertenecer al mismo monasterio, por derecho de patronato, la iglesia de Villafáfila.[37]

Desaparecido Juan Espora, verdadero artífice del dominio ¿Priorato? del Monasterio de Eslonza en Lampreana-Villafáfila, este comienza a decaer, según hemos visto. A ello contribuyó que las salinas pasarán a ser una regalía real a partir del reinado de D. Alfonso VII.[38]

Al frente del dominio no hay un monje, sino que el abad designa un clérigo, ajeno a la Orden, quien se obliga a entregar a aquel una parte de lo que recauda. Así acontece, en 1291, con Juan Domínguez.

“Sepan quantos esta carta vieren commo yo Johan Dominguez, clérigo morador en Villa Fáfila obligo a mi e a todos mioss bienes de dar a voss Pero Martinez abat de san Pedro de Aldonsa e a loss otros abades que vinieren después de voss, de voss dar cada  anno quatro cargas de cebada unna bonna procuración de pan e de vino e de carnes o de pescadoss e dos docenas de quesso de sal en rrason del padronadigo de vuestra Igrissia de Santa María del la Moral que yo de vos tiengo e por la tercia que vos soledes levar desta egresia sobredicha de  pan e de vino e de ssal e rrenuncio toda Ley a todo ffuero escripto e non escripto que a mi  podiese aiudar e a vos en pescer que vos yo non pagase este pan ela sal eta la fiesta de santa María de Setembre….El nos don Pedro Martines damos I ssuelo en que moredes desos que hemos y cerca de la igrisia en que rricibades y a nos e a los nuestros monges a e los nuestros hommes”[39]

Este documento nos manifiesta que ya entonces se utilizaba como unidad de medida la carga, como actualmente sucede, y que la iglesia de Santa María, donación del Concilio de Terrones, es la Misma actual de Santa María del Moral, a la que tenemos que asignar una antigüedad de entonces, 1147 años. También nos señala el valor de la tercia que recibía el Monasterio.


[1] Aún cuando a Villafáfila se le considera y estudia actualmente dentro de Tierra de Campos, sin embargo, en los documentos históricos medievales siempre aparece formando parte del territorio de Lampreana. En

 

consecuencia, al referirnos a ésta lo hacemos igualmente a aquella.

 

[2] Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. Doc. 317.

 

[3] Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. XXVIII.

 

[4] Solido era una moneda romana de oro, muy usada en la Alta Edad Media. Su valor era de 25 denarios de oro o 625 de plata, que era la moneda básica.

 

[5] Pilar Yañez Cifuentes. El Monasterio de Santiago de León. Doc. 3.

 

[6] AHN. Becerro de Sahagún fols. 45v-46r. José Mínguez Fernández. Colección Diplomática del Monasterio de Sahagún doc. 36.

 

[7] Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. CCX.

 

[8] Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. CCXI.

 

[9] Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. Doc. 33.

 

[10] ANH Códice 989 Becerro de Sahagún fol. 11v escrit XXIII.- Romualdo Escalona. Historia del Real Monasterio de Sahagún Apéndice, III escrit XC Pilar Blanco Lorenzo. Colección Diplomática de Fernando I (1037-1065),

 

doc. 40. Arch. Leoneses nº 79 y 80.- Marta Herrero de la Fuente. Colección Diplomática del Monasterio de Sahagún. T. II. Doc. 612.

 

[11] Arch. Catedral de León. Tumbo Legionense fol. 60v.- Justiniano Rodríguez Fernández. El Monasterio de Ardón. Arch. Leoneses 1964.

 

[12] Arch. Catedral de León. Tumbo Legionense fol. 60r.

 

[13] Arch. Catedral León. Tumbo Legionense fol. 56v-57r.- Henrique Flórez. Espada Sagrada. T. XXXVI Apéndice XXVI.- Carlos Estepa Díez. Estructura Social de la Ciudad de León. pág. 217.

 

[14] Pascual Martínez Sopena. La Tierra de Campos Occidental. Pág. 140.

 

[15] Vicente Vignau. El Cartulario del Monasterio de Eslonza. doc. VI.

 

[16] AHN carp. 962 doc. 12-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. LXX.-Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza doc. 100.

 

[17] AHN carp. 963 doc. 5-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. LXXIX.-Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza doc. 98.

 

[18] AHN carp. 963 doc. 10-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. LXXXIV.-Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza doc. 100.

 

[19] Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. LXXXVII.-AHN carp. 963. doc. 16.

 

[20] AHN carp. 963 doc. 10-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. LXXXI.-Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza doc. 99.

 

[21] AHN carp. 963 doc. 15-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. LXXXVI.-Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza doc. 15.

 

[22] Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. LXXXVIII.

 

[23] AHN carp. 963 doc. 2-3 y 4.-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. Doc. LXXVIII.-Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza doc. 95. La iglesia de Santa María, que cita el documento, es la actual Santa María del

 

Moral, según nos indica el documento, número 39, lo cual nos evidencia su antigüedad.

 

[24] Justiniano Rodríguez Fernández. Ordoño III. Doc. 20.

 

[25] La “Tertia eclesiasticorum” era un tercio del valor del diezmo.

 

[26] Henrique Flórez. España Sagrada T. XVI Apéndice XXIX. Fidel Fita. Boletín de la Real Academia de Historia T. 24. pág. 450. 1984. Augusto Quintana Prieto. El Obispado de Astorga en el siglo XII. pág. 337. Pedro Rodríguez

 

López. Episcopologio Asturicense. T.II. Apéndice XXV. pág. 554.

 

[27] BN. ms 4357 fol. 72 r.-72 v. Augusto Quintana Prieto. Temas Bercianos III pág. 682. La infanta Elvira e hija de don Alfonso VI y su mujer Jimena Muñiz. Estuvo casada con don Raimundo de Tolosa, que fue a las Cruzadas

 

y elegido rey de Jerusalén cuando fue conquistada. Dignidad a la que renunció.

 

[28] AHN códice número 970 fols. 20 y 372. Augusto Quintana Prieto. El Obispado de Astorga en el Siglo XII. doc. 17. pág. 682

 

[29] AHN. Eslonza. carp. 963 doc. 12 y 13.-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. doc. XIV.-Fidel Fita. Boletín de la Real Academia de la Historia. 1885 pág. 467. Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. doc. 102.-

 

Consolación Cavero Domínguez. Las Salinas de Lampreana en la Edad Media doc. 1 n.º 8. Astorga 1989.

 

[30] AHN. Eslonza. carp. 963 doc. 20.- Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. doc. 106.

 

[31] AHN. Eslonza. carp. 904 doc. 2.-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. doc. XCIII.- Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. doc. 111.

 

[32] AHN. Eslonza. carp. 964 doc. 12.-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. doc. XCVII.- Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. doc. 118.

 

[33] Eslonza. carp. 964 doc.11.-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. doc. CV.- Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. doc. 216. En el documento se habla de cuartas, una medida del terreno empleada

 

igualmente en la actualidad.

 

[34] Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. doc. CXXII.- Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. doc. 147.

 

[35] AHN. Eslonza. carp. 966 doc. 10.-Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. doc. CXXV.- Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. doc. 151.

 

[36] Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. doc. 132.

 

[37] AHN. Eslonza. carp. 966 doc. 15.-Aurelio Calvo. San Pedro de Eslonza. doc. 160.

 

[38] Manuel de la Granja Alonso. Explotación y mercaduría de la sal. Estudio Humanístico. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de León. n.º 15-1993.

 

[39] Vicente Vignau. Cartulario del Monasterio de Eslonza. doc. CLXXV.