Mayorazgo de Villafáfila Pleito entre el Concejo de Villafáfila


y el Marques de Tavara 1543-1549

Escudo del Marqués de Tábara

 

 

Manuel de la Granja Alonso.

El 31 de marzo de 1542, don Bernardino Pimentel Almansa y Quiñones (5º hijo del 3º Conde de Benavente D. Alonso Pimentel), 1º Marques de Tábara, tomó  posesión del señorío de Villafáfila y sus anejos de San Agustín del Pozo y Revellinos en virtud de la compra que, por importe de 13.634.186 maravedíes, había hecho al rey D. Carlos I de Austria, como Maestre de la Orden Militar de Santiago y procedente de su Maestral. Villafáfila y sus anejos, en lo sucesivo sería "señorío" del Marquesado de Tábara y sus vecinos vasallos del mismo.

Así lo hizo saber el vendedor: "e mandados que os reciban e tengan a vos y vuestros herederos e sucesores después de vos e a cada uno de ellos por siempre jamás por senor de la dicha villa e su tierra e terminos, que vos fagan equella ovidencia y reverencia que vasallos deven y son obligados a hazer su señor, que vos besen la mano e cumplan vuestras ordenes y mandamientos, como los nuestras, y vos entreguen la vara de la justicia a vos... e os obedezcan e acaten como tal señor"... "le dejen cumplir y executar la justicia en los delincuentes e oir y librar pleitos y causas civiles y criminales"... "como hasta ahora y el comendador lo podía hacer". (1).

Villafáfila desde ese momento formaba parte de un señorío de tipo económico (el tenido hasta entonces, con la Orden Militar de Santiago era de tipo de encomienda), en el cual, al "señor", solo le interesaba, sobre todo lo demás, este aspecto.

Había en la compra una excepción debido a la realeza: la renta de las tercias y alcabalas, moneda forera y la suprema apelación de la justicia (a la cual acudió Villafáfila, según el documento que historiamos.

A solo un año de la posesión, D. Bernardino Pimentel, de su señorío entró en pleito con sus vasallos de Villafáfila. Este quería las competencias, sobre ello que no le correspondían, de acuerdo con la compra y con los derechos que los vecinos tenían históricamente, desde los tiempos en la villa era realengo y señorío de la Orden Militar de Santiago.

El documento histórico, que describe este pleito, es el aludido, que es objeto de trabajo, se encuentra depositado en el archivo parroquial de Villafáfila.

El libro formado por 20 folios  apergaminados y bien conservados. Todo ello es "Carta executoria de las sentencias definitivas en vista y revistas del pleito habido entre la villa de Villafáfila, de una parte, y el Marqués de Tábara, señor de dicha villa, de la otra. Dada por D. Carlos I en Valladolid el 12 de diciembre de 1550".

Su primera página nos representa, en la parte superior/izquierda, un medallón, en la forma de D, formando un dibujo colorado que representa a la Virgen, cubierta con un manto azul, con el Niño en el brazo derecho, sobre un terreno cultivado y verde, que permite ver el cielo. En su parte central se encuentra el comienzo de la Carta, escrita en letra gótica, donde se destaca el Comienzo que dice Don Carlos... el borde derecho, inferior e izquierdo esta formado por plantas de hojas y frutos. Todo ello dotado de una policromía extraordinario, donde se conserva bien el colorido.

Todos estos folios hasta el 23 están escritos en letra gótica por ambos lados, y perfectamente legibles, excepto el 3º, cuya parte inferior esta algo borrosa, el folio 24 escrito también por ambos lados, en tipo de letra llamada gótico-humanística, el 25 lo hace en cursiva, mientras que su vuelta al 26 le podemos considerar escritos en letra cortesana.

El concejo de Villafáfila, en aquella época estaba formado por el Señor Alonso de Santa Cruz, alcalde ordinario, Francisco Obregón, el bachiller Villegas, Juan García y Alonso de la Cámara de regidores y Bernaldino Sayago procurador general. Era corregidor (Alcalde Mayor) el bachiller Martín Ortiz de Pobes y escribano Bernaldino Hernández, nombrado por el Márquez de Tábara.

El 15-VI-1543 el procurador de causas de Valladolid, Andrés Vázquez, en nombre del "concejo, justicia y regidores e procurador e oficiales e ombres buenos de la villa de Villafáfila", previo otorgar poder, por la mayoría de los vecinos (110), a favor del dicho procurador de causas y a los convecinos Bernaldino Sayago, procurador general, Alonso De Cámara, Juan Martínez de Santa María, Juan de Muelledes y Gómez de Olea que les representan, presentó " petición de demanda" contra el referido Marqués ante la Real Cancillería de Valladolid sobre las siguientes Cuestiones.

1º "La dicha villa avia sido de la Encomienda de Castrotorafe, que era de la Orden de Santiago, e nunca jamas los comendadores, que por tiempo avian sido de la dicha Encomienda, avian dado huespedes a la dicha villa ni los dichos vecinos los avian rrescivido y el dicho D. Bernaldino Pimentel, como avia comprado nuevamente la dicha villa, se avía puesto en premiar a sus partes que resciviesen huespedes y le diesen posada"

2º "Que estando en posesión sus partes que deque los alcaldes mayores, que por tiempo avian sido de dicha villa, estavan ausentes della y no dexaban teniente y so lo dexavan andavan sin vara y no conocia de primera ynstancia y ninguna causa civil ni criminal, así mismo el dicho marques se había puesto nuevamente en que el teniente de alcalde mayor, que ponia, truxere vara y que conociese de primera ynstancia juntamente con los alcaldes hordinarios que dicja villa siempre uvo y avia".

"Ansimismo, siendo la caza común a todos, y cuando se dexava de cazar era daño de los panes en viñas, el dicho marqués se avia puesto en mandarla vender y poner pena que ninguno cazase. En lo que hacia agravio en sus partes".

4º "E ansimismo, el dicho marqués, avia mandado poner e avia puesto en los prados concejiles, ciento ocho paleros, que eran como alamos, estando por hordenanza en la dicha villa, y confirmada por el marqués que ningun vecino de la villa, en toda su vida no pudiese poner más de cuatro paleros; por que de otra manera los dichos prados concejiles se perderian y serian propios de los vecinos particulares de la dicha villa. En lo cual ansimismo sus partes rescevian agravio" (2).

5º "E ansimismo, les queria hacer otro agravio el dicho marqués, que estando sus partes en posesión de tiempo ynmemorial a esta parte que teniendo sus partes un porcuardor que rrscevia y guardava y gastaba los dineros del concejo, por mandato del dicho concejo, el dicho marqués se avia puesto en que hiviese un mayordomo, puesto de su mano, que se llamase mayordomo del concejo, par que aquel tuviese los dineros del concejo y los gastase de la manera que el dicho marqués se los mandase gastar".

6º "Y ansimismo, el dicho marqués les queria hacer otro agravio, que estando sus partes en posesión de tiempo ynmemorial a esta parte de juntarse cada año, por el día de San Juan de junio en la tarde, en las casas del consultorio de dicha villa, sin estar presente el Alcalde Mayor, ni otra  persona alguna, hacian su elección, conforme a Dios y sus consecuencias de alcaldes y rregidores y procurador de la dicha Villa, sin que ubiese otra consumación ni otra cosa alguna, y que el dicho marqués se avia puesto en que llevasen a el dobladas (una bina) las personas que avia  de ser para rregidores e alcaldes e procuardor, para que el dicho marqués eligiese los que el quisiese y los confirmase, lo que nunca jamas se hizo en la villa. En todo  lo qual sus partes rescevian notoria agravio" y pedia "que el dicho señor D. Bernaldino Pimentel, nuestro señor, e sus corregidores nos guardasen  nuestras costumbres según que hasta aqui nos han sido guardadas"... "y no consentir ynobacion alguna".

Y para mantenimiento de la referida demanda, obligan "nuestras personas e veines e los vienes del dicho concejo, muebles rraices avidos y por aver"

Entablada la demanda el procurador por Villafáfila se presentó en la Cancillería de Valladolid y "dixo que ademas de los agravios contenidos en la dicha demanda por el puesta contra dicho D. Bernaldino Pimentel, su Alcalde Mayor le avia puesto e ponia en perturbar a sus partes en la posesion que avia tenido o tenian, de tiempo ynmemorial aquella parte, de elegir el dia de San Juan de junio a sus alcaldes y rreconfrome se ha indicas en la 6º cuestión de la demanda y pidió que el Marqués de Tábara y su Alcalde Mayor no perturbase a sus partes en la dicha posesión y que se guardase e cumpliese la dicha costumbre".

Asimismo que el Alcalde Mayor "estorvara a sus partes que no pudiesen tomar escribano que quisiesen par el secreto de su rregimiento, ante el dicho Alcalde Mayor que queria poner escribano de su mano, lo cual era contra derecho y contra costumbre y en perjuicio de sus partes".

El Marqués de Tábara, ante la demanda presentada, otorgó poder el 29 - XII - 1541 al procurador D. Juan Pérez de Salazar y se aprestó a su defensa, en contra del concejo de Villafáfila, alegando sus derechos y razones y pidiendo la absolución el la petición y demanda entablada contra él.  "por todo esto estaba juntamente con el señorio" "que  toda la jurisdicción  cevil e criminal, dexada a parte  la suprema, era del dicho Marqués y estava trespasada en él. Y él procedía usarla por sus alcaldes Mayores y tenientes e corregidores según su voluntad".

Mientras el procurador del concejo Andrés Vázquez, falleció y este hubo de nombrar nuevo procurador, que lo hizo el 1-I-1544 en la persona de Juan del Valle, para seguir el pleito. Eran, entonces Alcaldes hordinarios de la Villa Francisco Ballesteros y Juan Manso, regidores Diego de Prado, Juan Muelledes y Pedro Mozare y procurador general Adán Fernández.

La plantación de los palmeros,suscitó la presentación de unas ordenanzas, que tenía aprobada la villa en 6 - VI - 1541, cuando aun pertenecía a la Encomienda de Castrotorafe, de la Orden de Santiago, y confirmadas por el Consejo Real de las Ordenes Militares (en la persona del bachiller Antonio Chaves, Alcalde Mayor en el partido de Castilla la Vieja) y por Previsión Real.

El tenor de esta y las ordenanzas es el siguiente:

"Ordenaron y mandaron que cada vezino desta villa hecho y plante en los LLamares e San Fagundez, en los lugares donde fuese señalado por el rregimiento a cada uno, dentro del año primero siguiente, los pies de palmeros e alamos e chopos, como a cada uno mejor le pareciese, el número por el rreguimiento le fuese señalado, so pena de que por cada uno que dexase de plantar e plantado, si no prendere, no le rrenovase dentro del año siguiente primer, que caya en pena de  600 maravedís por tercios en la forma suso dicha".

Esta claro que la plantación del Marqués iba en contra el punto indicado en la Ordenanza Municipal.

Sin embargo, alegaba el Marqués "Y que como tal señor podia poner salces e otros arboles donde quisiese... revocar cualquier ordenanza e enmendarla segun que le apreciase que convenia al bien publico" pedia "las partes contrarias debian ser condenadas a que no perturbasen ni molestasen en lo dicho y posesión de todo ello ni de alguna ni parte de dello, so grandes penas".

El Pleito se dio por concluido en la Cancillerría, la cual falló

"que la parte del concejo de la dicha villa de Villafáfila probó su petición e demanda damosle e proninciamosla por bien provada e que la parte del dicho Marqués de Tábara", "damosla e pronunciamosla por no provada".

Cuyos puntos fueron los siguientes:

"Por ende devemos condenar e condenamos al dicho Marqués de Tábara e a los señores que después del fuesen de la villa, a que no echen ni rreparan a los vezinosw de la dicha villa huespedes ni ropa en tiempo alguno, ni por la alguna manera, ecceto que el dicho Marqués y los otros señores que fueren de la dicha villa sean obligados de dar e que den al dicho Marqués, una vez cada año, todas las posadas que ubiese menester par él y sus criados por doze dias e no mas".

"Otrossi en quanto a lo que el dicho concejo se quexa que el dicho Marqués les vieda la caza, debemos mandar y mandamos que el dicho concejo e vecinos del puedan cazar libremente, sin que el dicho Marqués les ponga sobre ello ynpedimento alguno".

"Otrossi en quanto a lo que el dicho concejo se quexa que el dicho Marqués le a puesto ciertos paleros en los prados concejiles, devemos mandar e mandamos que se guarde y cumpla las ordenanzas de la villa que sobre ello hablan"

"Orossi en quanto a lo que el dicho concejo se quexa que el dicho Marqués les pone maiordomo para cobrar los propios e rrentas de la villa, devemos mandar e mandamos que el dicho Marqués no pueda poner ni ponga el dicho maiordomo en la dicha villa, e que el dicho concejo pueda nombrar y nombre persona que cobre los dichos propios e rrentas del dicho concejo segun los an tenido de unos e de costumbres".

"Otrossi en quanto a lo que el dicho concejo se quexa que el dicho Marqués de Tábara y su Alcalde Mayor de la dicha villa les compelen e apremien a que en las elecciones que hacen de los oficios del dicho concejo por el dia de San Juan de cada año, a que elijan las personas que el dicho Marqués y su Alcalde Mayor quieran y que eligan perosonas dobladas y se veian a confirmar y que el dicho Alcalde Mayor entre en el condejo a hacer la elección, demvemos mandar y mandamos y condenar y condenamos al dicho Marqués y señores que fuere de la dicha villa y sus Alcaldes Mayores a que agora, ni de aquiedelante e ningun tiempo los dichos Alcaldes Mayores no pueden entrar ni entren en el dicho concejo, ni se allen presentes en la dicha elección de los dichos oficios ni sean obligados a yr a confirmar la dicha elección al dicho Marqués, ni sean obligaso a elegir los dichas personas dobladas conforme a la costumbre que el dicho concejo a tenydo".

"Otrossi en quento al dicho concejo se quexa que el dicho Marqués les quita y no les dexa tener escribano para las cosas tocantes al dicho concejo y que el dicho Marqués les pone escribano de su mano, teniendo el dicho concejo costumbre de criar escribano para las cosas del concejo e ayuntamiento e secreto, debemos mandar e mandamos que el dicho concejo pueda helegir escribano para las cosas de su ayuntamiento e secreto, con que el dicho escribano sea escribano real".

"Otrossi en quanto al dicho concejo se quexa que estando en posesion, quando el Alcalde Mayor, puesto por el señor de la villa, esta ausente della, no dexa teniente y quanto le dex anda sin vara de justicia y no cosnoce en primera ynstancia, devemos ansolver y ansolvemos quanto a esto al dicho Marqués e le damos por libre e quito dello".

"e mandamos a las dichas partes e a cada una dellas que guarden e cumplan lo contenido en esta nuestra sentencia e no veian ni pasen contra ella, so pena de cada cinquenta mill maravedies para cada vez que los contrarios hiciese. E no hacemos cindenación de costas. E por esta nuestra sentencia definitiva ansi la pronunciamos y madamos"

Valladolid 12-VII.1549.

La sentencia era favorable al concejo de Villafáfila puesto que de los 7 apartados en litigio le favorecían 5 de ellos, sólo en el primero y último eran favorables al Marqués de Tábara.

La resolución fue recusada por ambas partes en lo que les era contraria, en todo o en parte. Efectuadas nuevas pruebas por las dos partes en 7-XI-1550 la Chancillería  dictó sentencia definitiva modificando solo algo la resolución anterior.

a) En cuanto el apartado primero, habían de dar al Marqués de Tábara, y a los otros señores que fueran de ella, yéndole a visitar, los vecinos de la villa posada "por una noche e no mas" para él y sus criados.

b) Respecto al apartado quinto "que los Alcaldes Mayores del dicho Marqués puedan entrar y entren en el concejo e ayuntamiento de la dicha villa con el concejo, justicia y regidores della, al tiempo de las elecciones de los oficios con que no tengan ni boto ni voz en las dichas elecciones e con que, cada y quanto en dicho concejo o ayuntamiento se tratara el platicare e quisieran tratar y platicar cosas tocantes contra el dicho Marqués se salgan del dicho concejo e ayuntamiento"

c) en cuanto al apartado 6º "el dicho concejo puede elegir escribano para las cosas de su ayumtamiento e secreto, con que el dicho escribano sea escribano real", "sea como de los dos de numero de la dicha villa, con que quando en el dicho concejo e ayuntamiento se ubiera de tratar y platicar contra el dicho Marqués puedan tomar y tomen por ello otro escribano que ellos quisieren".

No  había condenación de costas.

El procurador de la villa alegó ante la Chancillería, que habiendo de nombrar escribano por el concejo, según la última sentencia, que no fuese escribano real, de los dos escribanos de número, que por derecho ponía el Marqués de Tábara. El alegato no prosperó y la sentencia fue definitiva.

El resultado del pleito, fue un gran triunfo para el concejo de Villafáfila. Los signos de vasallaje, a que se veían sometidos sus vecinos, habían disminuido considerablemente. Eran individuos "cuasi" libres. El pleito había durado más de siete años y medio.

El Marqués de Tábara intentaba cometer, en Villafáfila, los mismos desafueros que realizó su bisabuelo el 1º Conde de Benavente.