RETABLO DE SAN ANTONIO ABAD

“LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO ABAD DEL MAESTRO DE VILLAFÁFILA”

VILLAFÁFILA

 

 

José Luis Domínguez Martínez.

Con efecto indirecto de la Desamortización de Mádoz (1855), en 1896 se suprimieron las iglesias de San Pedro y El Salvador en Villafáfila. Sus efectivos se vendieron o emplearon en la consolidación y ampliación de las iglesias de San Martín y Santa María del Moral. Era párroco D. José Mayo Domínguez.

 Este anhelaba poseer una gran iglesia en su parroquia y procedió a la ampliación de la última, para lo cual intercambió con el Ayuntamiento los suelos próximos por los que había dejado la destruida de San Pedro, donde posteriormente se construyeron las escuelas de los niños.

 El problema principal era el económico. La venta de solares, materiales, retablos e imágenes de las iglesias suprimidas no cubría el presupuesto de la ampliación. Había que vender hasta aquello más querido: “La imagen de Jesús Nazareno”, El pueblo protestó primero y se amotinó después. No hubo venta. Este es el motivo de que esta imagen continúe en la imaginería de esta villa.

 Dice el historiador Manuel Gómez Moreno:

 Gómez Moreno en su “Catálogo monumental de la provincia de Zamora” 1927, publica la siguiente reseña referida a Villafáfila, lugar que visitó en el año 1903 y que le causó unos sentimientos que permanecían en su ánimo cuando redactó el libro:

        “Su aspecto de hoy no es para olvidarlo: todo pajizo, como brotadas sus casas y cercas espontáneamente del suelo, y en derredor muchos edificios cuadrados rematados en cúpula, que parecen cubbas de moros, y no son sino refugios contra la lluvia, dispuestos en cada predio o era, y hechos con adobes y tierra amasada: visto esto en un día calmoso de verano, la ilusión de ciudad oriental es completa. Otro sentimiento experimenté allá, y doloroso pues las escenas de vandalismo demoledor que hicieron execrables ciertas revoluciones, con gran menoscabo de la cultura, se desarrollaban ahora pacíficamente, bajo la dirección de un párroco que, con una previsión digna de mejor causa, remediaba los efectos del abandono a que habrían de llegar las suprimidas parroquiales, echándolas al suelo y vendiendo sus despojos de todo género y hasta lo cotizable de la única iglesia conservada, con intento, según parece de agrandar esta última. Y, dicho sea en honor del pueblo mismo: su vecindario protestaba mientras tanto, con más sana lógica, de lo hecho.”.

 Al describir la iglesia de Santa María: “un edificio gótico bastante galano, pero hecho de ladrillo, y aun quizá por artífices moros, observándose indicios de su arte peculiar en algunas formas de estructura, y en cuanto a su fecha, corresponderá al tiempo de los Reyes Católicos, si no más tarde”.

 Llega a la sección Pintura donde apunta:

 “En el pequeño retablo de san Antonio Abad se conservan siete tablas góticas, procedentes de otro, coetáneo de los Reyes Católicos, pintadas al óleo y de estilo hispano-flamenco, recordando algo al maestro de Ávila. Son inocentes en su composición duras y sombrías de tono, sin ambiente ni arreglada perspectiva; rostros feos y de expresión torpe y grotesca. Las tres del banco figuran la Piedad, y los Santos Francisco y Antonio, Pedro mártir y Domingo, con sus nombres grabados en el oro de los nimbos, y paramentos brocados por fondo; además, a los santos acompañan un orante con ropilla roja y una señora. Las otras cuatro tablas, que miden 1,0 por 0,80 metros, representan escenas del santo abad, y en especial sus tentaciones.”. Con letra más pequeña anota, una referencia posterior. “Fueron llevadas estas tablas a Astorga, para formar un Museo diocesano, que no ha pasado de proyecto” (Pág. 316).

        “Otro sentimiento experimenté allá, y doloroso, pues las escenas de vandalismo demoledor que hicieron execrables ciertas revoluciones, con gran menoscabo de la cultura, se desarrollaban ahora pacíficamente bajo la dirección de un párroco que, con una previsión digna de mejor causa, remediaba los efectos del abandono a que habrían de llegar las suprimidas parroquias, echándolas al suelo y vendiendo sus despojos de todo género y hasta lo cotizable de la única iglesia conservada con intento, según parece, de agrandar la última. Y dicho sea en honor del pueblo mismo: su vecindario protestaba mientras tanto, con más sana lógica, de lo hecho”. (Catálogo Monumental de España. Provincia de Zamora, 1927, pág. 314).

 Lo más “cotizable” que tenía la iglesia de Santa María del Moral, era el retablo de “Las tentaciones de San Antonio Abad”, que un pintor, El Maestro de Villafáfila, había realizado en el siglo XV, siguiendo el estilo de Fernando Gallego. El retablo estaba en venta, por la necesidad de dinero por un lado, y la ignorancia del párroco y los vecinos, por otro. Su valor fue de 2.500 pesetas, pagaderas 1.500 en el año 1908 y 1000 pesetas en 1909, que fueron dadas por el obispado de Astorga, D. Julián de Diego y Alcolea (1904-1913) (Archivo Parroquial de Villafáfila, Santa María, 1897-1968, pág. 22). El expolio estaba consumado. (Años después, D. José Mayo Domínguez fue designado canónigo de la catedral de Astorga). Otro obispo posterior, D. José Castelltort (1956-1960), mandó construir en la catedral la sala que lleva su nombre, en ella se expone el retablo expoliado. Lo había pintado el Maestro de Villafáfila, ahora convertido en Maestro de Astorga, después de cuatro siglos bajo su nombre y en su villa de Villafáfila. Reivindicamos el nombre de “Maestro de Villafáfila”.

Este traslado figura asentado en el Libro de Fábrica de Santa María, según escribe don Camilo Pérez, antiguo párroco, fallecido en 1991, en su estudio sobre las iglesias parroquiales de la villa (Granja M. / Pérez C. 1996. Pág. 453): “Pero otras veces se dice <<para la ventana de San Antonio Abad. De lo cual se deduce que el altar de San Antonio estaba cerca de esa ventana. Por cierto este altar era valioso por unas tablas que representaban las tentaciones de San Antonio, y que se llevó el Obispado de Astorga en 1908 por 2.500 Pts.” (Lib. de Fábrica 1897-1968, pág. 22,2º).

Consultado el libro de Fábrica referido, inventariado como el nº 45 del Archivo Parroquial de Villafáfila, en el Cargo correspondiente al año 1908 se puede leer en la página 22: “Item mil quinientas pesetas que recibí del Sr. Obispo de Astorga a cuenta de los cuadros antiguos del altar de S. Antonio, quedando pendientes de cobro otras mil pesetas que reclamaré para el año próximo venidero”. Y efectivamente, dos páginas más adelante, en el Cargo del año 1909, el párroco, don José Mayo anota: “Item mil pesetas que me entregó el Sr. Obispo para terminar de pagar las dos mil quinientas en que se tasaron las tablas del altar de S. Antonio”.

El retablo hispano-flamenco de “Las tentaciones de San Antonio Abad” fue sustituido por otro barroco, también de San Antonio Abad o San Antón como más corriente se le conoce en Villafáfila, una talla de madera de 1,25 m. de alzada, del siglo XVII o XVIII. Procedía de la derruida iglesia de San Pedro.

Retablo de San Antonio Abad.

San Antonio Abad.

 

         El retablo original pertenecía a una Capellanía o Patronato de Legos, fundado en la parroquial de Santa María del Moral de Villafáfila, posiblemente a finales del siglo XV, y en todo caso antes de 1504, por María Fernández, viuda de Fernán Fernández, vecina de Villafáfila, pues desde ese año la gozaba Diego de Robles, arcipreste de Villafáfila (Archivo Diocesano de Astorga. Códices 3-3, 15). Tenía de cargo el decir 50 misas  rezadas al año. Cinco familias de la villa figuraban como patronos que gozaban entre sí de una heredad de tierras y que tenían derecho de enterramiento en la capilla. Poco sabemos de los fundadores que tal vez estuvieran representados por el orante con ropilla roja y la señora representados en una de la tablas del banco. María Fernández ya figura como viuda en el padrón de 1497. Sabemos que habían sido propietarios de una explotación salinera en Villafáfila, actividad industrial, de la que participaban en el siglo XV los principales vecinos de la villa, así clérigos, pecheros o hijosdalgos, pues se documenta en 1500 a “una María Fernández vezina de la dicha villa que tenya una cabaña e arrendaba el monte de dicho don Pedro Pimentel para faser sal en ella” (A.R.Ch.V. Pleitos Civiles. Quevedo f. C.2881-1). (Pimentel, de la familia de los Condes de Benavente)  En los apeos de cabañas de hacer sal de 1522 y 1528 se mencionan una cabaña y varias posadas de hacer sal, que pertenecían a la capilla de San Antonio, procedentes, sin duda, de los bienes dotales de la misma.

Iglesia de Santa María del Moral, Villafáfila 1924.

RETABLO DE SAN ANTONIO ABAD: Vida, tentaciones, tormentos y muerte.

Estilo gótico-hispano-flamenco. Maestro de Villafáfila. Finales del Siglo XV, o principios del XVI. Situado hoy día en el Museo de la catedral de Astorga, Sala de Castelltort). Escuela gótico-flamenca de Fernando Gallego, con influencia del Maestro de Ávila, Retablo formado por siete tablas pintadas al óleo: tres de predela o banco y cuatro de cuerpo (170 por 97 centímetros).

 Las tablas de la prelada o banco colocadas de izquierda a derecha son:

 1º santos Antonio y Francisco, cubiertos con sayales.

San Antonio.

San Francisco.

  

2º la Piedad.

3º San Pedro de Verona, mártir, con herida en la cabeza y espada clavada, y santo Domingo de Guzmán, con el tradicional libro y el ramo con alusión a la pureza, cubiertos con túnica y mantos.

La piedad.

San Pedro de Verona.

El fondo de las tablas imitaba brocados. En ella “aparece un varón orante con ropilla roja, y una señora”. ¿Quiénes eran estos personajes? Sin duda Fernán y María Fernández, los donantes del retablo, (esta última fue posteriormente fundadora de la capellanía), según costumbre de la época y religiosidad castellana

En las tablas del cuerpo, enmarquetadas en madera con estilo gótico, aparece el santo coronado con nimbo dorado, vestimenta con túnica de color claro, escapulario y manto oscuro, que cae en pliegues verticales, excepto cuando la posición del santo lo impide. Son las vestiduras de un ermitaño.

No representan perspectiva y para dar la sensación de ésta se acude a la diferente posición de los personajes que en las tablas intervienen; por ello, el santo siempre va colocado en primer lugar. En tres de sus cuatro cuadros se pintan sencillas iglesias góticas, con puertas y ventanas bajo arco conopial y espadaña con campana. El resto del paisaje es muy simple: simulación de arboledas y espacios rocosos, por ejemplo, para sin individualizar sus componentes. Sus figuras, en algunas tablas muestran malformaciones y rostros feos con expresiones toscas y grotescas, inocentes en sus composiciones, pero duras.

I. VIDA. Representa al santo dando limosna a diversos personajes: cojos y tullidos, que se apoyan en muletas yacen en el suelo. En disconformidad, los rostros de estos son normales e igualmente sus vestiduras. En el fondo aparece la puerta de un aposento elevado, seguido de una arboleda oscura. La escena representa la vida del santo dedicada al socorro de los necesitados.

II TENTACIÓN: San Antonio se encuentra sentado, sosteniendo en sus rodillas un libro abierto. Sus vestiduras están curvadas a fin de acomodarse a esa posición. Le tienta un monstruo de cuya cabeza y espalda salen ganchos y plumas. Sus pies están deformados y también se observa la cola. En la parte izquierda de la tabla se encuentra una iglesia de estilo gótico, en su puerta se dibuja un ángel alado. En la derecha hay una pequeña arboleda. La escena representa las tentaciones a que es sometido el santo por el demonio.

Vida de San Antonio Abad.

Tentación a San Antonio Abad.

 

III. TORTURAS.  En esta tabla el ermitaño yace con los brazos abiertos y expresión temerosa, sobre una caja que le sirve de lecho. Está acosado por figuras monstruosas, desnudad, que le golean con palos. Una de ellas está sobre su cuerpo y presenta un aspecto perruno, por la prominencia de su boca. Son seres demoníacos que infunden terror. En el paisaje se dibuja la iglesia gótica y un montículo rocoso. La escena representa el terror e indefensión del santo ante las torturas a que está siendo sometido. Este cuadro fue expuesto en las Edades del hombre en Valladolid, en 1988.

IV. MUERTE. El santo muerto aparece en posición inclinada, sostenido por otro ermitaño que le saca de su lecho, y contemplado por un demonio alado, que huye sosteniendo una nube. La escena es observada por unos personajes sorprendidos, con expresión venerativa, vestidos con noble indumentaria, propia de la época. El primero de ellos -más destacado- lleva un largo manto plegado longitudinalmente, que deja ver la saya y unas calzas rojas que terminan cubiertas por botas altas, según el vestido masculino de entonces. En el fondo se dibuja el lecho, en forma de caja, la iglesia gótica y una ciudad amurallada, con su puerta defendida por dos altas torres en cúpula. La escena representa la muerte de san Antonio Abad con la veneración de los creyentes.

Torturas a San Antonio Abad.

Muerte de San Antonio Abad.

  La coloración de los mantos de los personajes corresponden a colores vivos: rojos y verdes, principalmente, y grisolía, sobre todo en los del banco o predela.

 El maestro de Villafáfila, no sigue totalmente los estilos de Fernando Gallego y del Maestro de Ávila, Tiene aspectos propios y diferentes de ambos pintores. Presenta siempre a sus santos con las cabezas redondeadas de nimbos dorados. Sus iglesias son siempre de torres de espadaña, como las iglesias de castellanas. En otros aspectos son totalmente coincidentes, pues  sus personajes, como aquellos, presentan gentes necesitadas y enfermas, así como otras con nobles vestiduras, según vestían las gentes poderosas del siglo.

 El Maestro de Villafáfila tiene un estilo propio, muy castellano. Desconocemos su origen, peo éste pinta a Castilla y Villafáfila, con sus torres y personajes de la época.

 La fiesta de San Antonio Abad era muy celebrada en Villafáfila, con la costumbre de criar uno o más cerdos que se subastaban el día 17 de enero para sacar limosnas con las que sufragar los gastos de la función de ese día, que se hacía ante el altar del santo. Ese día también se bendecían los animales, la gente montada en burros recitaba refranes.

 Es posible que algunos interesados principalmente de Villafáfila se pregunten: ¿Cuántos millones vale actualmente el retablo de “Las tentaciones de san Antonio Abad? Una pintura como la descrita, con cinco siglos de antigüedad, no tiene precio. Es un tesoro que no se vende, se contempla y conserva. Afortunado quien la posee. Es patrimonio de la diócesis de Astorga y sus museos. Villafáfila, en un momento aciago de su historia, la perdió.

 Biografía:

 Granja Alonso M. de la, “El carácter dramático y caricaturesco en la pintura hispano-flamenca (siglos XV-XVI)” Astorica-Astorga, 2001.

 Granja Alonso M. de la,  El Arte de una villa castellano-leonesa Villafáfila 2008, pág. 112, 113 y 114.

 Rodríguez Rodríguez Elías. Documentación personal. Investigación sobre la autoría sobre Las tentaciones de san Antonio Abad.

 Fotografías:

 Manuel de la Granja Alonso.

 Elías Rodríguez Rodríguez.

 José Luis Domínguez Martínez.

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