COFRADÍA Y ERMITA DE SAN ISIDRO - VILLAFÁFILA
 

 

 

Tanto de la cofradía y ermita de San Isidro, debido a no tener libros de dicha cofradía, apenas tenemos referencias, lo poco que tenemos lo hemos englobado.

Esta sección está dedicada a todas las personas que desde siglos han trabajado el campo de Villafáfila.

San Isidro Labrador de Villafáfila

 

Imagen de San Isidro Labrador

Estilo Barroco: siglo XVIII.

Mide: 0,50 m.

Autor: Desconocido.

Imagen Procesional: Procesiona el 15 de Mayo, como patrón que es de los labradores y festividad que siempre se ha celebrado en Villafáfila.

Procede: Ermita de San Isidro,  que estaba situada en el “bago” de la loma, pues se citan entre los caminos del mismo, el “camino de San Isidro” ¿donde se encontraba, este camino desaparecido? muy próximo actual camino del Roncero, paralelo a la derecha entre unos 10 m o 20 m del camino del Roncero,  la ermita estaría al final del camino, cerca o contra la raya del término de San Martín del Valderaduey.

Mapa del término Villafáfila 1941, marcado en negro con X  el principio y final del camino San Isidro, con X en rojo donde aproximadamente estaba la ermita

 

Mapa del término Villafáfila actual , marcado en negro con X  el principio y final del camino San Isidro, con X en rojo donde aproximadamente estaba la ermita

 

Camino hoy día del Roncero,  muy próximo al que fue de San Isidro, al final  lugar aproximado donde estuvo la ermita al final

 

Final del camino hoy día del Roncero, que fue muy próximo el de San Isidro, lugar aproximado donde estuvo la ermita al final del término

 

Descripción de la imagen de San Isidro Labrador

Canonizado el santo en 1622, durante el reinado de Felipe IV, su liturgia dio lugar a una iconografía abundante en las zonas agrícolas castellanas. Villafáfila siempre hizo en su honor festividades religiosas y profanas. Como patrono, siempre se lleva en rogativa cuando se sufre una sequía o una plaga o cualquier otro accidente que haga peligrar la cosecha.

Tiene la cabeza con el pelo largo y rizado con raya al medio. Su cara lleva barba igualmente rizada, con los ojos abiertos y mirada contemplativa, con la que se tiende a representar el santo mientras los ángeles trabajan por él, pues era criado del hacendado Iván de Vargas.

Lleva sayo corto, despechugado, con pliegues verticales, ajustados por cinturón, abotonado y abierto al final. Sus piernas van cubiertas por calzones o calzas hasta las rodillas y polainas altas, muy ajustadas y abotonadas. Sus brazos están en línea abierta, el izquierdo hacia abajo y el derecho en sentido contrario, con su mano sosteniendo una enrejada (diagonal barroca). En su lado derecho lleva una yunta de bueyes.

Hasta hace muchos años esta imagen salía, en su discurrir por las calles de la Villa, en el "Carro Triunfante". Consistía en un carruaje de ruedas, terminado en su parte superior en tronco de pirámide, que sostenía, por cuatro columnas, un dosel, bajo el cual se colocaba la imagen. Este carro ha desaparecido.

La policromía de la imagen es de carnaciones brillantes con colores planos oscuros y ribeteados. Su conservación es buena.

Historia

Por tradición oral se sabía que había una ermita en la raya entre Villafáfila y San Martín justo en la misma playa y hubo discusiones por ver a quién pertenecía y entonces determinaron que para el lado dónde abrirá la puerta pues para ese era la ermita y habría para el lado de Villafáfila eso en cuanto a la tradición oral[1].

D. Elías Rodríguez Rodríguez[2] considera que era un pueblo, que habría en esa zona una pequeña aldea que tendría su iglesia que sería la ermita y desaparecería como todos hacia el siglo XIV pero no lo tiene comprobado.

Durante las negociaciones para comprar don Bernardino Pimentel la villa de Villafáfila 1542 en el precio que le ponían quiere una rebaja porque dice que parte de esas rentas correspondían a San Isidro:

“assimismo se le diga q Villafáfila no renta dozientos y cinqta ducados porque lo demás es de San Isidro”[3].

La venta de Villafáfila al I Marqués de Távara, D. Bernardino Pimentel Enríquez 1542

 

Con lo cual yo creo que era un pequeño termino aparte que no estaba integrado en la jurisdicción de Villafáfila pero no tengo más datos[4].

Por tradición oral nos comentan que una vez los del pueblo de San Martín se llevaron la imagen de San Isidro de la ermita para su pueblo sin conformidad de los de Villafáfila y que los de Villafáfila fueron en su busca a San Martín (medio a palos) devolviendo para la ermita[5].

La ermita dependía de la iglesia de Santa María Moral, estuvo en ella hasta que fue derruida en 1811.

 

Ubicación: En el retablo que seguramente presidiría la ermita, sería su altar Mayor.

Era la imagen titular de la Cofradía de San Isidro, nada sabemos de esta cofradía por no existir libro de la misma.

1771 se hace referencia de la cofradía de Jesús en el expediente de remisión del vizconde de Valoria, intendente de Zamora, al conde de Aranda del estado de las congregaciones, cofradías y hermandades que hay en los pueblos de su jurisdicción, Villafáfila (Zamora) (pliego VIII y ss.).

Expediente de remisión del vizconde de Valoria, intendente de Zamora, al conde de Aranda del estado de las congregaciones, cofradías y hermandades que hay en los pueblos de su jurisdicción Villafáfila (Zamora) (pliego VIII y ss.)

 

Un apeo del siglo XVIII que empieza en el pico de los obispados y va hacia el término de Tapioles se menciona la ermita con su cumbre que estaba en el límite o sea en la misma raya. Dice textualmente

“caminando derecho a la ermita de Sn Isidro al cumbre de dicha ermitta junto a un oyo grande se rrenovó y alzo el décimo mojó”[6].

Copia del apeo “caminando derecho a la ermita de Sn Isidro al cumbre de dicha ermitta junto a un oyo grande se rrenovó y alzo el décimo mojón”

 

Dentro de territorio jurisdiccional de Santa maría del Moral había dos ermitas dos, Nuestra Señora de Villarigo y la de de San Isidro, con sendas cofradías, que corrieron la misma suerte en cuanto tiempo de desaparición Ello dio lugar primeramente a la desaparición la Cofradía de San Isidro 1806 con la venta de sus propiedades y su ermita derruida y desmontada en 1811 y algunos de los materiales, o el importe de venta de los mismos, se emplearon en las obras de reparación que entonces estaban realizándose en la iglesia parroquial. Dio pasó a llevar a la iglesia de Santa María del Moral las imagen de San Isidro y su retablo.

En las cuentas del libro de fábrica de la iglesia de Santa María del Moral, 1805-1853, se citan los siguientes gastos:

En las cuentas de 1811 (pág. 20):

“45 reales de 9 machones de la capilla de San Isidro, fueron cambiados por los palos necesarios para las rejas del coro”, “36 reales de dos vigas del mismo San Isidro” Y entre los gastos: “Del desmonte de la capilla de San Isidro 199 reales”. “a Apolinar del Río, por tres días que se ocupo en sacar ladrillos de la dicha capilla 12 reales”[7].

Y en las cuentas de 1812 (pág. 22) esta curiosa partida de gastos:

“Doscientos reales que se invirtieron en convites para los feligreses que en los días festivos iban con sus carros y bueyes a traer despojos del convento de Moreruela y de la Capilla de San Isidro para adorno de esta iglesia”[8].

La ermita de San Isidro es demolida en 1811 y tanto la imagen como el retablo son trasladas a la iglesia de Santa María Moral pero como se data su ubicación no es la misma:

1811 El Retablo del Cristo de la Misericordia, ubicado en el frontal de la nave de naciente  o evangelio, (lado derecho), 1º tramo, se quita y se pone el de la ermita de San Isidro que había sido desmontada por entonces:

“que el traslado del mismo importó 30 reales y su colocación, 170 reales y medio”[9].

Planta de Santa María del Moral,  ubicación donde se puso en 1811 el retablo de san Isidro, en el frontal de la nave de naciente  o evangelio, (lado derecho), 1º tramo, en 1904, fue sustituido por el retablo de Santa Lucía de la iglesia de San Pedro

 

Pero en él se sigue manteniendo la imagen del Cristo, este retablo estaría hasta 1904, que la iglesia Santa María del Moral recibe altares de otras iglesias, se sustituye por el de que era seguramente de Santa Lucia de la iglesia de San Pedro, pero el Cristo de la Misericordia ya no se ubica en el, es trasladado a la parte lateral trasera de naciente y ubicado en este retablo la imagen de San Antonio Abad, tal como lo conocemos hoy día. Seguramente el retablo de San Isidro fuese vendido y el dinero destinado a las obras de ampliación de la iglesia que se llevaron a cabo en esos años.

Retablo que sustituyo al de San Isidro en 1904, retablo que era de Santa Lucía procede de la  iglesia de San Pedro, en el colocada la imagen de San Antonio Abad “San Antón” así nos ha llegado a la actualidad

 

La imagen de San Isidro seguramente desde el principio fuese colocada, como se indica en las cuentas de 1847 se consigna:

 “por un marco para la venta de San Isidro”[10],

en la nave de naciente o epístola (lado derecho), 1º tramo, lo que nos da referencia que la imagen estaba cerca a la venta,  en la pared frontal, entre el retablo y la pared de la nave de naciente próximo a la ventana, más tarde es trasladado a la pared de la nave de naciente a la izquierda de la ventana como ha llegado a la actualidad.

Planta de la iglesia de Santa María, ubicación de la imagen de San Isidro, nave lateral de Naciente o Epístola, junto a la ventana

 

San Isidro en su ubicación justo a la izquierda de la ventana

 

Mientras existió la ermita y en su interior la imagen de San Isidro que era su titular y la de la cofradía de San Isidro, que aproximadamente estaba a unos 7 km del pueblo, que andando se tardaría entre una hora y media, o algunos subieran en carros, o caballerizas, las gentes de Villafáfila el 15 de mayo día de la fiesta de San Isidro Labrador, patrono de labradores, una Villa que en su mayoría de hombres dedicados a la agricultura, fuesen a honrar a su patrón desde pueblo encauzando el camino de San Isidro, subiesen a celebrarlo con misa, procesión y pedir la bendición por los campos, fácilmente fuera una celebración tipo romería donde quedaran allí a comer, esta celebración que se mantuvo así hasta 1811 en que desaparece la ermita, y desaparece la cofradía, la imagen pasa a la iglesia Santa María del Moral desde entonces a la actualidad se celebra la misa y sale hacía los campos a darle su bendición, se sigue celebrando su festividad con la misa, procesión y bendición, y no hay tradición que no tornara en baile, hasta los años 2000 que dejo de ser, y en 2016 vuelve a reanudar.

Cartel de la fiesta de San Isidro

 

Existen unas varas una de ellas tiene la siguiente efigie en su parte superior  en el interior se puede ver a San Isidro con su vara en el campo es labrado por unos bueyes llevados por unos ángeles se nota van haciendo el surco, al rededor una figuran cerrando el motivo, posiblemente sea procedente de la cofradía de San Isidro.

Parte superior de la varas de San Isidro

 

Procesión de San Isidro Labrador

 

Carro titulado “Al mercado” presentado por la Cooperativa de la Hermandad de Labradores de Villafáfila, galardonado con un premio de setecientas cincuenta pesetas en la fiesta de San Isidro 1944

 

San Isidro Labrador, el pocero mozárabe que se convirtió en patrón de la tierra del agua

La historia de este humilde labrador es excepcional para una época, el siglo XI, donde la gran mayoría de santos eran de origen eclesiástico o noble. Madrid, conocida en la época de los visigodos como «la madre de las aguas», vivió los milagros de un hombre estrechamente vinculado al líquido elemento

El Milagro del pozo de San Isidro, cuadro realizado por Alonso Cano - Museo del Prado

 

En su relación con la divinidad, Isidro Labrador fue un santo zahorí, pocero y hacedor de lluvias al que se le achacan más de 400 milagros, aunque el «Códice de San Isidro» solo describe cinco de ellos. Pese a que no fue beatificado hasta el siglo XVII, no cabe duda a la vista del fervor popular que siempre arrastró este labriego mozárabe de que fue un personaje destacado en su tiempo, el Madrid de influencia musulmana del siglo XI. Así, en un tiempo repleto de santos procedentes del clero y la nobleza, emergió la excepcional figura de un laico de orígenes humildes casado con una mujer que también llegaría a santa.

Como suele ocurrir con todos los santos medievales, el mito y la realidad confluyen en su biografía sin que sea posible saber dónde empieza uno y dónde acaba otro. Isidro nació en torno al año 1082, poco antes de que el territorio madrileño pasara a manos cristianas, y lo hizo en el Mayrit musulmán. Siguiendo la estela de los visigodos, los musulmanes establecieron un asentamiento fijo en el centro de la meseta debido a su abundancia de agua y de otros recursos. Es por ello paradójico que la ciudad del agua –conocida desde los tiempos de los visigodos por el enorme acuífero que atraviesa el subsuelo madrileño– diera luz al santo labriego que tantos milagros realizó vinculados al líquido elemento.

Un labriego al servicio de Juan de Vargas

En 1085, Mayrit pasó de ser parte de la taifa de Toledo a ser dominio de Alfonso VI, Rey de León, Galicia y Castilla. Esta expansión territorial fue cubierta sobre todo con poblaciones de colonos labradores, ganaderos y artesanos de origen visigodo y bereber, los denominados mozárabes. Tradicionalmente, se ha considerado que San Isidro fue uno de esos colonos mozárabes, nombre por el que era conocida la población cristiana de origen hispano-visigodo residentes en el territorio musulmán de al-Ándalus, que suponía casi la mitad de la población en el siglo XI.

Los padres de Isidro, Pedro e Inés, llamaron así a su hijo probablemente en honor de San Isidoro, el emblemático Arzobispo de Sevilla de la época visigoda. Con la llegada de los cristianos, la pareja comenzó a trabajar en calidad de arrendamiento las tierras del caballero Juan de Vargas –cuyo descendiente lejano sería uno de los consejeros más destacados de los Reyes Católicos y de Carlos I–, aunque nunca se ha podido encontrar ninguna prueba documental fiable que respalde la vinculación de esta familia noble con la del santo. No en vano, el documento más antiguo y prácticamente el único próximo al periodo sobre la vida de San Isidro es el denominado «Códice de Juan Diácono», un texto anónimo de 25 hojas de pergamino agrupadas en tres cuadernos escritos en latín medieval que narran una relación de milagros recopilados «a mayor gloria de San Isidro». Datado posiblemente en 1275, se trata de un documento vertebrado por los relatos orales de testigos contemporáneos al cronista y, por tanto, cuenta con poca precisión los hechos.

 Primera arca mosaica del siglo XIII con los restos de San Isidro

 

Según estos testimonios, la infancia de San Isidro transcurrió en los arrabales de San Andrés, en lo que hoy es el céntrico Barrio de La Latina, pero la inestabilidad militar en Madrid –que seguía siendo un objetivo recurrente de los musulmanes– obligó a la familia del santo a trasladarse a Torrelaguna, donde se dice que conoció a su mujer, María Toribia, la cual también alcanzaría la santidad con el nombre de María de la Cabeza. En su edad adulta, Isidro aparece en el códice como un humilde siervo, laico, labrador incansable, casado, padre preocupado y que trabajaba con sus propias manos en campos ajenos.

«Isidro no abría pozo del que no manase abundante caudal, aun tratándose de tierras secas», afirma el códice sobre el tipo de milagro más abundante de entre los 400 que se le achacan: encontrar agua incluso en las zonas más angostas. Como prueba de ello, hizo brotar un manantial de un campo seco en una ocasión con solo un golpe de báculo, abasteciendo a Madrid en un año de sequía. Otros milagros reseñables del hombre nacido en la «Matriz de aguas» (Madrid) también tuvieron al líquido elemento por protagonista: como cuando salvó a su hijo único que había caído en un profundo pozo o cuando permitió a su esposa María pasar a pie enjuto sobre el río Jarama y así librarse de los infundios de infidelidad que contra ella lanzaban las gentes.

Siendo ya muy anciano, Isidro Labrador falleció en el año 1172 y su cadáver se enterró supuestamente en el cementerio de la Iglesia de San Andrés dentro del arrabal donde había nacido. Uno de sus milagros póstumos más famosos fue el de guiar –junto a otros santos– a las tropas castellanas en la victoria de Las Navas de Tolosa contra el ejército Almohade. Por ello, el Rey Alfonso VIII levantó una capilla en su honor en la iglesia de San Andrés y colocó su cuerpo incorrupto en la llamada arca «mosaica». Desde entonces, el fervor del pueblo por el milagroso pocero no dejó de aumentar y su vida fue difundida de forma oral hasta que Felipe II trasladó la capital del reino a Madrid y mostró interés en recopilar su historia de forma escrita.

Un santo cristiano con elementos del Islam

En el siglo XVI, las autoridades eclesiásticas plantearon la posibilidad real de canonizar a Isidro Labrador ante la insistencia de Felipe II, quien, como otros muchos miembros de la Familia Real española, recurrió en varias ocasiones a las aguas del santo madrileño en busca de la curación de sus enfermedades. Finalmente, fue beatificado por Paulo V en 1618 y canonizado por Gregorio XV en 1622, cuando se aprobó su Patronazgo sobre la Villa y Corte de Madrid. En la actualidad, los restos del santo residen en el retablo central de la colegiata de San Isidro.

La primera ermita de San Isidro data del año 1528, y se construyó por iniciativa de Isabel de Portugal

 

Lejos de lo que se pudiera imaginar a simple vista, la historia de San Isidro se sale de lo común en el santoral de España. En un tiempo durante el cual la mayoría de santos respondían al perfil de eclesiásticos y hombres de familia noble, el relato de un hombre laico y casado de origen popular que alcanza la santidad a través de milagros de naturaleza agrícola ha llamado enormemente la atención de los historiadores y los estudiosos de los mitos, hasta el punto de identificar en él elementos más propios de la religión musulmana que del Cristianismo. Por las crónicas que reconstruyen su juventud, se detecta una mezcla de los modelos de santidad islámica y cristiana en San Isidro, quien realiza milagros de carácter conciliatorio entre las dos religiones y promulga valores como el matrimonio y el trabajo esforzado que se suponían alejados de la virtud esperada en los santos cristianos de finales del siglo XI y principios del XII.

Asimismo, en sus estudios sobre la biografía del santo madrileño, la historiadora Matilde Fernández Montes traza un paralelismo con la figura islámica del wali (traducido como «el protector» o «el ayudante»), una clase de santo musulmán muy popular en el periodo entre los cuales abundaron los esclavos, los hombres de campo, los analfabetos y en general los marginados que conseguían llegar a ser unos venerables ascetas e incluso ejercer totalmente sus virtudes religiosas incluso estando casados. Según estas teorías, la historia de San Isidro pudo ser la de un santón musulmán de origen bereber, el cual vivió en un periodo previo a la llegada de los cristianos a Mayrit, que fue asumida y adaptada por los cristianos con el cambio de Rey y de religión en estas tierras.

 

Autor:

José Luis Domínguez Martínez.

 

Bibliografía - Texto:

Manuel de la Granja Alonso y Camilo Pérez Bragado:

Villafáfila: Historia y actualidad de una villa castellano leonesa y sus iglesias parroquiales. 1996. pág. 453, 456, 461.

 

Manuel de la Granja Alonso:

El arte de una villa castellano-leonesa, Villafáfila pág. 32 y 88.

 

Elías Rodríguez Rodríguez:

Datos propios.

 

José Luis Domínguez Martínez:

Datos propios.

 

ABC

César Cervera.

https://www.abc.es/historia/abci-quien-san-isidro-labrador-san-isidro-labrador-pocero-mozarabe-convirtio-patron-tierra-agua-201905142025_noticia.html

 

Fotografía:

ABC

Manuel de la Granja Alonso.

Elías Rodríguez Rodríguez.

José Luis Domínguez Martínez.

 

Transcripción y montaje:

José Luis Domínguez Martínez.

 

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[1] Elías Rodríguez Rodríguez: Datos personales.

[2] Elías Rodríguez Rodríguez: hijo e historiador de Villafáfila.

[3] Elías Rodríguez Rodríguez Brigecio: revista de estudios de Benavente y sus tierrasISSN 1697-5804, Nº 13, 2003, págs. 91-120. (págs. 91-101),  https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1399577, http://villafafila.net/ventavillafafila/ventavillafafila.htm

[4] Elías Rodríguez Rodríguez: hijo e historiador de Villafáfila.

[5] Tradición oral citada  por D. Lorenzo Delás Gómez.

[6] Elías Rodríguez Rodríguez: hijo e historiador de Villafáfila.

[7] Lib. Fáb. Santa María del Moral 1805-1853, pág. 20.

[8] Lib. Fáb. Santa María del Moral 1805-1853, pág. 22.

[9] Lib. Fáb. Santa María del Moral 1805-1853, pág. 20.

[10] Lib. Fáb. Santa María del Moral 1805-1853, pág. 100 vts.