PASTORADA  DE VILLAFÁFILA

 

 

 

VILLARIGO

Conocemos la existencia de esta aldea, en principio citada como pago de localización de una “pausata”, desde 1155:

“...in territorio Lampreane in uilla que uocitant Uillafafila...quatuor pausadas una in Vilarigo...”[1] de donde se deduce su cercanía a las Salinas.

En 1310 se cita su iglesia “...e de la Eglesia de Villarigo...”[2] perteneciente al cillero de Villafáfila, dedicada a Nuestra Señora de Villarígo.

Los términos de Villarigo siguieron siendo punto de referencia en los apeos de tierras o salinas durante el siglo XVI.

Está situada a poco más de un kilómetro al Este de Villafáfila cerca del puente, en el trayecto de la Vereda de Benavente a Toro, y todavía hoy se encuentran restos de piedras, lajas y cerámica realizada a torneta con decoración de retícula incisa  de cronología medieval.

Situación de la Villa de Villarigo

 

Además de la devoción municipal, con esa advocación existía desde antes de 1647 una cofradía de labradores con sede en la iglesia de Santa María, parroquia a la que pertenecía la ermita. Se conserva un libro de la misma de 1679-1733.

La regla es de 1682, en ella se dice que la habían traspasado los labradores a los pastores, que la venían pidiendo desde hacía mucho tiempo porque los labradores no cumplían con las obligaciones, por lo que suponemos que la mayoría de los cofrades pertenecerían a aquel gremio, debiendo de ser vecinos de Villafáfila[3].

La iglesia permaneció en pie hasta 1811 como ermita y cofradía de Villarigo donde se veneraba la imagen de la patrona de Villafáfila, y a donde acudían en romería los vecinos de Villafáfila, Revellinos y Otero, quizá como recuerdo del origen de algunos de sus antepasados que en la Baja Edad Media emigraran a estos pueblos.

Puente Romano o de Villarigo

 

La representación teatralizada de “La Pastorada” en la iglesia de Santa María seguramente proviene de esta cofradía de los pastores.

Representada por última vez en el año 1947 y que se conservaba únicamente en la tradición oral de los más mayores de Villafáfila.

En el año 2011 se hico una recopilación de ella a través asa del Parque “El Palomar”, se hizo una representación.

Cartel de la representación de la Pastorada

 

Momento de la representación de la Pastorada 2011

 

(Apertura de la Iglesia)

Campanitas de la villa,

que tenéis la voz delgada,

reunid toda la gente

para oír la pastorada.

 

Este es el bendito templo,

Esta es la sagrada iglesia

donde los fieles cristianos

se bautizan y confiesan.

 

Sus culpas humildes pastores

con esta hermosa cordera

venimos para ofrecer

a María, madre nuestra.

 

Recíbela madre nuestra,

Recíbela bien sencilla,

te la vienen a ofrecer

los pastores de la villa.

 

(Entrando en la iglesia)

Entraremos compañeros

En esta sagrada iglesia

pues el ministro de Dios

nos ha dado licencia.

 

(De rodillas)

De rodillas le adoramos

Con profunda reverencia

A Jesús sacramentado

Por siempre alabado sea.

 

Tenemos agua bendita

para que nuestra conciencia

de todo quede lavada

con medicina tan buena.

 

Limpios de todo pecado

a María, madre nuestra,

iremos a visitar

y a darle la enhorabuena.

 

Mayoral:

Apártense las señoras

Las que están en el camino

que vamos a adorar

al niño recién nacido.

 

Todos:

Yendo con el pensamiento

a la tierra de Judea

y ciudad de Nazaret,

donde esta bendita reina.

 

Habita con San José,

toda de virtudes llena,

por ser la mujer más pura

que se ha criado en la tierra.

 

Estos benditos esposos

por orden de Augusto Cesar,

tratan de emprender un viaje,

jornada de muchas leguas.

 

Atravesando montañas

caminos, valles y sierras

hasta llegar a Belén

llenos de dolor y pena.

 

En una estación fría

Cuando escarcha y cuando nueva.

En un país tan extraño,

gente de malas ideas.

 

Unos seis días tardaron

y por fin a Belén llegan,

cuando el sol ya se ponía

y cuando la noche llega.

 

Tratan de buscar posada

es lo primero que intentan.

En muchas casas llamaron

pero todas se las niegan.

 

Estos benditos esposos

tristes en la callen quedan,

sin saber dónde acudir

en aquella Noche Buena.

 

Viéndose tan afligidos

se salen muros afuera,

de la ciudad de David,

donde un postalillo encuentran.

 

Bastante deteriorado

Y habitación de las bestias,

que muchas se recogían

en noches que llueve o nieva.

 

Allí la Virgen María,

que, en su puro vientre, lleva

al Mesías prometido,

que las mansiones esperan.

 

Con José, su casto esposo,

en aquel establo entran.

Después sus pobres viandas

en paz y sosiego cenan.

 

Dando mil gracias a Dios,

San José lleno de pena,

a un lado se ha retirado,

y al punto dormido queda.

 

A la dulcísima Virgen

la hora del parto le llega,

y nació el niño Jesús,

rey de los cielos y tierras.

 

Puro y claro como el sol,

Como la luna y estrellas.

Resplandeciente lucero

y hermoso por excelencia.

 

Las músicas celestiales

bajan del cielo a la tierra

y los ángeles cantaban

y daban la enhorabuena.

 

A María, madre Virgen,

que estaba de gracia llena,

dándole su pecho al niño

que adoran con reverencia.

 

Cantan alegres de gloria

y luego José despierta,

y al ver al divino infante

lleno de alegría queda.

 

Le adoran como a su Dios

con humilde reverencia,

saliendo los pastorcitos

de las pobres ovejuelas.

 

Que gimen y que suspiran

atadas con las cadenas,

hace ya cuatro mil años

hasta que este día llega.

 

En que el cordero de Dios

abrió del cielo las puertas

y nos puso en libertad

por siempre alabado sea.

 

Los pastores que supieron

aquella dichosa nueva

al portal fueron corriendo

dejando sus ovejuelas.

 

Llenos de alegría y gozo,

Sonajas y panderetas,

arpas y otros instrumentos

tocaban y castañuelas.

 

Al divino niño adoran

con profunda reverencia.

A la Virgen la saludan

y a San José consuelan.

 

A sus ganados se vuelven,

Antes, el niño les llena

de virtudes y de gracia,

también de gloria eterna.

 

Adorémosle nosotros

este tiempo que nos queda

para que Jesús nos lleve

a gozar de su presencia.

 

(Los pastores se echan y cantan al Ángel).

 

 

Ángel:

Pastores y zagales mis palabras escuchad.

Yo departe de Dios vengo de la patria celestial;

a traeros una nueva, noticia particular,

de que ha nacido el Mesías en Belén, en un portal.

 

Mayoral:

¡Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob! ¿Qué maravilla es ésta? ¡que divino portento y que prodigio tan grande amables compañeros! ¿No habéis oído las dulcísimos palabras de un ángel del Señor? ¿No habéis visto aquel espíritu divino tan hermoso y tan puro como el sol de mediodía? ¿No habéis oído aquella misteriosa voz que nos anunciaba la venida del Mesías prometido? Sin duda, las divinas profecías del Miqueas se han cumplido en esta dichosa noche. Sin duda el cordero de Dios ha venido a borrar los pecados del mundo. Si compañeros míos. Si hasta los corderillos nuestros, ovejas y carneros de alegría rebrincan mientras vosotros estáis en ese profundo sueño.

Pero, ¡Dios de los ejércitos! ¿Estaré soñando? ¿Estaré dormido o estaré despierto? Yo no lo sé porque todas mis potencias y sentidos se han puesto en movimiento al ver a ese divino embajador, tan puro y resplandeciente. Esa misteriosa voz me ha sorprendido con sus divinas y hermosas palabras, anunciando a los pastores el glorioso nacimiento del hijo de Dios en Belén. Pero mis compañeros nada han oído, nada saben de este glorioso misterio. ¿Qué haré en este caso? ¿Les llamaré, o les dejaré dormir? El Ángel del señor  parece haber desaparecido. En fin, me volveré a echar, haré que duermo y no duermo y, si vuelve a repetir llamaré a mis compañeros.

 

Ángel:

¡Marchad, marchad pastorcitos!

Al niño Dios adorad,

que os llenará de gracia

por toda una eternidad.

 

Mayoral:

¡Dios de Israel! El divino embajador vuelve a repetir. Su voz vuelve a resonar sobre nuestras cabañas. El divino resplandor relumbra de nuevo como la luna y estrellas. Nuestros ganados rebrincan por la montaña. ¡Como se alegran al escuchar palabras tan llenas de misterios! Pero mis compañeros, durmiendo a pierna suelta, no habrán oído la dulcísima y calada voz de un tan hermoso paraninfo. Me parece cosa particular que se hagan sordos a tan divino llamamiento. Voy a llamarles para que oigan y vean lo que esta noche pasa. ¡Compañeros, arriba! que ya el lucero del alba ha salido y en canario celestial ha cantado dos veces, con tanta melodía, que parece a los pajaritos del paraíso terrenal. ¡Arriba camaraditas, arriba sin detención! Veréis como canta un ángel con tanta gracia y primor.

 

Zagal:

¡Bruto de mayoral! ¿Qué tienes, estás loco o queréis ponerte? Semejantes disparates nadie los dice. No, siendo un pastón como tú. Me vas poniendo la sangre más encarnada que la cresta de una gallina negra y creo te voy a sacudir el polvo con esta cayada. Vaya el chiquillo este, tiene ganas de divertirse con los ángeles. Hace hora y media que anda batallando con el divino paraninfo y pensando en el glorioso nacimiento del Mesías prometido. ¡ojalá fuera cierto lo que dices! Pero será una patraña o una fábula de Escopo. Si no te vas a la cama antes de dos minutos te rompo el persinadero. Tengo una rabia contigo que como un perro te voy a morder por insultador de pastores. Mira si te vas de mi vista, que te arreo con la chacha bribonzuelo. Si hubieras echo unas migüelas… no sería mejor que no hacer calendarios para el año que viene. ¿Dónde está el ángel que viste? ¿Dónde el lucero de la mañana que tanto resplandecía? Creo que soñabas como faraón, rey de Egipto, de las vacas gordas y de las flacas. Pero de mí, no te ríes... ¡toma y toma, uno y otro cachazo y a dormir! Yo me voy a preparar unas migas en el calderillo como hacen los pastores, bien compuesta con sebo de carnero. ¿Qué os parece compañeros, las hare o no las haré?

 

Pastor 1:

Hablas como un ángel sagallino. La noche esta fría. Llenar el chaleco es lo mejor.

 

Zagal.

Bien dices. Manos a la obra.

 

Pastor 2:

Toma el caldero zagal y llénalo bien de migas, porque esta fría la noche y llenaremos la barriga. Creo, el que más y el que menos, tendrá ganas de almorzar y llenando bien la panza nos volveremos a echar.

 

Pastor 3:

¡Hombre, eso no está bien? ¿Tú no has oído que esta es Noche Buena y no es noche de dormir? Haremos las migüelas, eso está muy bien, pero nuestro mayoral a dicho que no las debemos de comer.

 

Pastor 4:

¡Hombre eso sí que es otra, que después de estar echas las migas no vamos a llenar los pastores la barriga! Dejaros de tontadas. A lo que nos tiene cuanta hacer las migüelas pronto antes de que venga el día.

 

Pastor 5:

Creo son más de las doce. Según dice el mayoral y después de que estén echas, nadie las comerá.

 

Ángel:

¡Marchad, marchad pastorcitos!

Al niño Dios adorad,

que os llenará de gracia

por toda una eternidad.

 

Zagal:

¿Qué novedad es ésta compañeros? ¿Qué misteriosa voz es aquella que resuena en aquella montaña? ¿Qué divina luz es aquella que resplandece como la luna de enero? Qué divino paraninfo tan lindo, tan bello y tan hermoso. Escuchad aquellas dulcísimas palabras que salen de una purísima boca sin duda será el ángel San Gabriel, el embajador del altísimo, el mismo que anunció a la hija de Joaquín la encarnación del verbo, sin duda el ángel del Señor, que nos anuncia a los pastores la venida del Mesías prometido. Mi pobre mayoral se lamentaba con mucho fundamente. Yo le hartaba de loco y de insensato, pero no es así y ahora creo; como el que esta noche ésta llena de misterios. ¡Razón, razón tenía el mayoral! ¡Haced haced las  migüelas que nadie las comerá! Yo ya no las quiero, para mí, ya sobran todas. Amables compañeros, ¿que os parece? ¿Habéis visto alguna vez una noche tan llena de maravillas, milagros y prodigios? Seguro que no vosotros, ni yo, ninguno nacido del universo. ¿Quién come las migas, quién duerme o descansa? ¡Camaradas! ¿Qué me decís todos?

 

Zagal:

Yo también os acompañaré y todos obedeceremos las órdenes de nuestro amado mayoral.

 

Mayoral:

Si amable zagalillo. Ya que os veo arrepentido como el profeta David, de buena gana os acompañaré como hizo Moisés con los israelitas cuando fueron a tierra de promisión. ¡Vamos a Belén! ¡Seguid las palabras del ángel! En el portalillo ha nacido el niño Jesús ¿Vais todos de buena gana para verle y adorarle?

 

(Camino del altar)

 

Villancico 1

Pastores de la aldea

venid, venid, conmigo

veremos maravillas,

milagros y prodigios.

 

Vamos a Belén

alabanzas cantando

al dulcísimo niño

que ha venido a salvarnos.

 

A la Virgen veremos,

amables pastorcitos,

a San José glorioso

a al cordero divino.

 

Que borra los pecados

que habernos cometido

y sólo por salvarnos

a este mundo ha venido.

 

Gloria, gloria cantemos,

gloria pal zagalillo.

Jesús con su venida

al demonio ha vencido.

 

Las puertas de los cielos

abrió el hermoso niño

y quiere de que entremos

todos de culpas limpios.

 

A Jesús adoraremos

alegres y contritos,

a su madre María

y a San José Bendito.

 

Nos llenará  de gracia

por siglos infinitos

es lo que deseamos

todos dos de Adán hijo.

 

Villancico

En el portal de Belén

ponen lumbre los pastores

para calentar al niño

que ha nacido entre flores

 

Que suenen sonajas,

panderos y platillos.

Gracias al cielo

que ha nacido el niño.

 

Los pastores en Belén

Todos juntos van a por leña

para calentar al niño

que ha nacido en noche buena.

 

Que suenen sonajas,

panderos y platillos.

Gracias al cielo

que ha nacido el niño.

 

En el portal de Belén

hay una carpintería

y debajo de los bancos

hay más ángeles que astillas.

 

Que suenen sonajas,

panderos y platillos.

Gracias al cielo

que ha nacido el niño.

 

En el portal de Belén

hay una fuente que mana,

donde lavaba la Virgen

los pañales en colada.

 

Que suenen sonajas,

panderos y platillos.

Gracias al cielo

que ha nacido el niño.

 

La  virgen lava pañales

y los tiende en el romero

y los ángeles cantaban

gloria “in excelsis deo”

 

Que suenen sonajas,

panderos y platillos.

Gracias al cielo

que ha nacido el niño.

 

La Virgen estaba triste,

San José la consolaba,

y para alegra al niño

los pastorcitos cantaban.

 

Que suenen sonajas,

panderos y platillos.

Gracias al cielo

que ha nacido el niño.

 

Lo poco que ellos tenían

se lo ofrecen con cariño

lanas y pieles hermosas

para que se abrigue el niño

 

Que suenen sonajas,

panderos y platillos.

Gracias al cielo

que ha nacido el niño.

 

Ángel:

Ya le veis, pastorcitos.

Ya le veis, ya le veis

al niño recién nacido,

a María y a José.

 

Que bendita familia

que pura y que casta es,

como el sol resplandeciente

en el portal de Belén.

 

Están llenos de virtudes

de mucha gracia también

para darnos a nosotros

porque lo vamos a ver.

 

Gloria, gloria hermoso niño,

gloria a María y a José,

gloria, gloria para todos,

gloria queremos tener.

 

El alma y el corazón,

pastorcitos ofreced,

y el hermoso zagalillo

con muchos dones también.

 

Ofrecimientos

 

(Recitados)

 

Zagal:

Sagrada Virgen María

madre del verbo encarnado,

que en esta misma noche

A luz el mundo has dado.

 

Pues es ese hermoso niño

que tenéis en vuestros brazos

el Mesías prometido

y de todos deseado.

 

Que se ha dignado nacer

Tan pobre y tan humillado,

En el portal de Belén

Retirado en un establo.

 

Por cama tiene un pesebre,

¡Válgame el cielo santo!

El rey de los cielos y tierras,

Que humildad nos ha enseñado.

 

Pues viéndonos tan pobres,

los pastores que aquí estamos,

te vinimos a ofrecer esta cordera blanca

que traigo entre mi callado.

 

Y de la lana que de

Le saquen algún farrapo,

Un chaleco, una chaqueta,

Pantalones y casaco.

 

Y también una montera,

unas medias y zapatos.

Para que le sirvan de abrigo

a ese niño soberano.

 

Se levante el sacristán

y venga a coger la cordera

y que se la entregue a un pastor

que la cuide muy de veras.

 

Que no se la entregue al lobo

ni que los perros la muerdan,

que la enseñe a ir a los trigos,

a las viñas y las eras.

 

Y también de la mochila

un poco de pan que le diera

y de ese modo se hará

una buena ganadera.

 

(Cantado)

 

Mayoral:

Aquí te ofrezco Jesús mío

de buena gana

para que tengas mullido

esta zamarra.

 

Zagalas:

A las doce de la noche

En n triste portal

nació el Niño Divino

que llorando está.

 

(Recitando)

 

¡Ay, que niño!

¡Ay que bello!

¡Qué bonito niño es!

Pastorcito ¿tu le ves?

 

Pastor 1:

Aquí te ofrezco niño

este poco leño,

para que te hagan la cama

manso cordero.

 

Pastor 2:

Aquí te ofrezco niño

la mi morrala,

para que metas en ella

lo que te traigan.

Pastor 3:

Clavel de la primavera

lirio encarnado

por ser Noche Buena

nueces te traigo.

 

Pastor 4:

Clavel de la primavera

del mes de mayo

recibe estas castañas

que yo te traigo.

 

Pastor 5:

Cordero divino,

tú que eres mi hermano,

por lo mucho que te quiero

Turrón te traigo.

 

Pastor 6:

Rey de los Reyes,

pastor divino,

yo te ofrezco de veras

este racimo.

(Todos cantan)

Nació de María

Jesús amoroso,

¡Que blanco es el niño!

¡Que lindo y hermoso!

 

Al niño Jesús

vamos a adorar,

tan hermoso y bello

que está en el portal.

 

Es María Virgen,

más pura y más bella,

mujer más hermosa,

que ha habido en la tierra.

 

San José bendito,

de María esposo,

tan humilde y casto

y tan cariñoso.

 

A Belén se fueron

tan bellos esposos,

posada no hallaron

con ser tan hermosa.

 

En un portalillo

los dos se hospedaron,

donde nació el niño

Que vino a salvarnos.

 

Todos le adoramos

con gran devoción,

nos dará la gloria

el hijo de Dios.

 

Echamos la bendición,

Ya no te pedimos más

que la buena bendición

por toda una eternidad

 

De rodillas por el suelo

tu bendición esperamos

y después de esta vida

en la gloria nos veamos.

 

(Recitan todos)

 

Hermoso niño, al despedirnos de ti

te habemos de suplicar,

nos eches la bendición

al párroco en general.

 

A sus dignos coadjutores

y a toda la autoridad,

a mis pobres compañeros,

a mí y al público en general.

 

Adiós tierno infante,

¡Feliz Año nuevo!

Todos juntos nos veamos

en el reino de los cielos.

 

Al párroco de esta iglesia

felices pascuas le deseamos.

que las tenga muy felices

Con todos los de su agrado.

 

Y a la señora Justicia,

que jóvenes, niños y ancianos,

Que las tengan muy felices,

Con padres hijos y hermanos.

 

Señores ustedes perdonen

las faltas que hayan hallado,

que de nuestra parte ya,

todos quedan perdonados.

 


Autor:

José Luis Domínguez Martínez.

 

Biografía-Texto:

 

Casa del Parque de las Lagunas de Villafáfila “El Palomar”.

 

Elías Rodríguez Rodríguez:

Historia de las explotaciones salinas en las lagunas de Villafáfila. pág 51.

Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”, 2000. ISBN 84-86873-87-8.

Elías Rodríguez Rodríguez:

historiasdevillafafila.blogspot.com

https://historiasdevillafafila.blogspot.com/2014/09/cofradia-de-nuestra-senora-de-villarigo.html

 

Fotografía:

Elías Rodríguez Rodríguez.

José Luis Domínguez Martínez.

 

Transcripción y montaje:

José Luis Domínguez Martínez.

 

Todo texto, fotografías, transcripción y montaje, los derechos son pertenecientes a sus autores, queda prohibida sin autorización cualquier tipo de utilización.

 

Todo texto y fotografía ha sido autorizado al almacenamiento, tratamiento, trabajo, transcripción y montaje a José Luis Domínguez Martínez, su difusión en villafafila.net, y cualquier medio que precie el autorizado.

[1] Vignau, 1885: 140.

[2] Cabero, 1989.

[3] A.D.A. Procesos 2269-14.